sábado, 25 de julio de 2026

Las llamas consumen bosques y ciudades, pero las consignas y la desinformación consumen el pensamiento.

 



A propósito de lo que se lee y se escucha estos días, cuando España y Francia arden, no tengo por menos que afirmar que antes el ignorante callaba porque sabía que ignoraba. Hoy presume de opinar porque alguien le ha prestado una opinión. No es una crítica a quien no sabe —todos ignoramos casi todo—, sino a la desaparición de la humildad intelectual. Confundimos tener acceso a información con haber comprendido algo.

No quise escribir con los sentimientos a flor de piel de los pasados días, he preferido hacerlo cuando he podido reposar la indignación que me produce la situación que vivimos y cómo se maneja por parte de algunos personajes.

Mientras miles de personas luchan contra el fuego, aparecen en redes sociales miles de expertos instantáneos, la mayoría de ellos bots y otras personas que se creen lo que algunos repiten con el ondear de una bandera y un discurso que pretende ser patriótico. Es fácil escoger la explicación que cabe en un titular y más fácil repetirla como si se hubiera trabajado de ingeniero de montes o de agente forestal durante 20 años.

Dijo una vez Bertrand Russell:

El problema del mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes llenos de dudas.

Y en esas estamos, leyendo y escuchando autenticas barbaridades, lo del insulto fácil y el grito de aquellos que son auténticos frugívoros está a la orden del día.

Y no, el cambio climático no es quien prende la cerilla para provocar los fuegos; por cierto, algunos de los más recientes, como el de Guadalajara o el Ávila, son fruto de la negligencia de quienes creen que las leyes no van con ellos. De quienes repiten que a ellos nadie les va a decir que no pueden sacar su maquinaria agrícola en plena ola de calor y en las horas del mediodía, ellos, aunque esté prohibido, pues se ponen manos a la obra. Otras veces son piromanos con o sin intereses económicos los que causan estos desastres. En algunas ocasiones, el fuego comienza, no por negligencia, lo hace por pura fatalidad, es el caso del coche que salió ardiendo cerca de San Martín de Valdeiglesias. Y otras veces el incendio es fruto de una tormenta seca. Así pues, podemos afirmar que el fuego empieza de muchas maneras distintas, pero solo se convierte en una catástrofe cuando confluyen unas condiciones extraordinarias.

Así pues, no, el incendio no lo provoca el llamado cambio climático. Lo que sí hace este cambio en las condiciones climáticas en las que vivimos es conseguir que estos incendios tengan una propagación y voracidad hasta ahora desconocidas. De estos fuegos sin control por días tenemos los ejemplos de Portugal, donde la tragedia de Pedrógão Grande en 2017 marcó un antes y un después. El fuego causó decenas de víctimas mortales. Un fuego con condiciones de 30/30/30, más de 30 grados, humedad relativa por debajo del 30 % y vientos de más de 30 kilómetros por hora. Otro ejemplo de incendio brutal fue el de Grecia en 2023, en Evros y Ática. El más grande registrado en la historia reciente de la Unión Europea, ardió durante 17 días antes de ser declarado controlado. Una chispa inicia un incendio; pero son las condiciones del entorno las que deciden si esa chispa se apaga en unos metros o acaba devorando noventa mil hectáreas durante diecisiete días. Pero hay más ejemplos, también en 2023 Canadá vivió la peor temporada de incendios de su historia. Ardieron aproximadamente 15 millones de hectáreas, más de siete veces la media de los últimos veinte años y una superficie superior a la de Inglaterra. Fueron unos 6.000 incendios forestales, y tal como declaró el Gobierno canadiense, el 45 % de los incendios fueron originados por rayos, pero esos incendios representan el 81 % de toda la superficie quemada, porque suelen iniciarse en zonas remotas, difíciles de detectar y combatir. Aquel 2023, en el mes de julio, fueron casi 170.000 los rayos que impactaron sobre el oeste de Canadá, un 55 % más de lo habitual, coincidiendo con temperaturas entre 37 y 42 °C y una intensa sequía, nada habitual en aquel país. Porque los rayos han caído siempre. Lo que cambia, también en nuestro país, es el escenario sobre el que caen: bosques más secos, temporadas de fuego más largas y condiciones que permiten que un incendio recorra cientos de kilómetros antes de poder ser controlado y dado por extinguido.

Y también podemos recordar el incendio de Los Ángeles, California, cerca de Hollywood, ocurrido en enero de 2025. Se destruyeron más de 16.000 estructuras (viviendas, negocios y otros edificios), convirtiéndose en uno de los desastres más costosos de la historia de California. Por no hablar de que murieron 29 personas y más de 200.000 ‘personas tuvieron que ser evacuadas. La causa de la voracidad fueron la vegetación completamente seca tras meses sin lluvia y rachas de viento huracanadas capaces de transportar brasas a metros de distancia, provocando nuevos focos. Por cierto, mientras el fuego devoraba barrios enteros de Los Ángeles, miles y miles de personas provocaban otro incendio en redes, el de la desinformación.

Actualmente, podemos afirmar que los incendios no son devastadores porque la chispa fuese extraordinaria. Lo son porque encuentran un paisaje preparado para arder: vegetación extremadamente seca por la sequía y condiciones climáticas excepcionales que actúan como un fuelle gigantesco. Porque esa es otra, querer convencernos de que siempre hizo calor, pues no. En nuestro país, no siempre sufrimos olas de calor desde el mes de mayo, una tras otra. Sin embargo, ya no son solo España, Portugal y Grecia quienes sufren estas temperaturas extremas durante días; también son países como Alemania, Bélgica, Países Bajos y Reino Unido los que están superando los 40 grados. Algo inimaginable. Por no hablar de Francia, donde están sufriendo las consecuencias de estas condiciones también con devastadores incendios, donde ya se han quemado 40.000 hectáreas en el incendio de Gironda y unas 3.000 en Las Landas. A día de hoy, ya son cuatro los días que dura el incendio, con más de 200.000 evacuados y decenas de viviendas y infraestructuras incendiadas. Las llamas siguen avanzando porque el bosque, el calor, la sequía y el viento seguían alimentándolo. La chispa dura un instante; las condiciones pueden mantener el fuego durante días. En nuestro país, nunca estuvo el agua del Mediterráneo entre 26 y 30 grados. Un mar tan cálido no provoca incendios, pero sí aporta más energía y humedad a la atmósfera, favorece noches muy cálidas y, en determinados episodios, puede influir en fenómenos meteorológicos más extremos.

Y sí, los incendios pueden que sean más controlables, con condiciones tan extremas, si se hace un trabajo preventivo. Si se construyen cortafuegos, si vuelven a estar activas las torretas de vigilancia, se limpia el monte de forma eficaz, si los caminos se mantienen practicables… Esas labores que pueden hacer los bomberos forestales durante todo el año, no se hacen porque, cuando acaba el verano, se les cancela el contrato hasta el verano siguiente. Las comunidades autónomas, que son a quienes corresponde hacer estas tareas, tienen que comenzar a tomárselo en serio. Por mil aviones que compremos más, no se podrán apagar los fuegos con la rapidez que sería deseada. No solo las horas nocturnas, también los vientos y el propio humo impiden que los vuelos puedan realizarse. Y no, yo no conozco a nadie que le multen por coger piñas secas en el monte, lo que sí se multa es por coger piñas de pino piñonero, por tener un valor económico; normalmente, esos pinares o son privados o mancomunados.

De igual forma, conviene evitar sugerir que recoger ramas secas libremente reduciría el riesgo de incendios, porque la prevención depende de una gestión forestal planificada y a gran escala, no de actuaciones aisladas. Es verdad que cuando los pueblos estaban habitados en su totalidad y antes de que las catalíticas se convirtieran en fuente de calor, los campos estaban limpios de ramas secas. Pero los pueblos comenzaron a ser abandonados en los años 50, muchos se fueron tras el llamado Plan de Estabilización de 1959, cuando en nuestro país la industria comenzó a necesitar mano de obra. Muchos jóvenes vieron un mejor futuro en aquellas fábricas y polígonos industriales y los pueblos comenzaron a abandonarse. Y el éxodo rural dejó sin pastores, sin leñadores, sin resineros y sin carboneros amplias zonas forestales de nuestro país. El resultado ha sido una acumulación gradual de biomasa que, cuando se combina con un incendio y malas condiciones del clima, provoca incendios mucho más intensos que los de hace cincuenta años. Y por cierto, España mantiene uno de los mayores censos de ganadería extensiva de Europa en los sectores de ovejas y cabras, especialmente en Castilla y León, Extremadura, Aragón y Andalucía. Y claro que queremos más pastores jóvenes en los pueblos, pero invirtamos en que las condiciones de vida en el medio rural sean en las mismas condiciones que en el resto del país. Buenos accesos, cobertura de teléfono, posibilidad de médicos y servicios de farmacia, colegios…

Y una pregunta que me surge: ¿Cuándo van a obligar los alcaldes del medio rural a los propietarios de monte privado en sus municipios, que en este país son muchos, a limpiarlo y gestionarlo correctamente? Pues eso.

Este verano han ardido el Levante Almeriense, cobrándose 13 muertos, la Sierra Norte de Guadalajara, la Sierra de San Vicente, Cinco Villas, el Maestrazgo o El Bierzo, el Valle del Tiétar, la Sierra Oeste madrileña. A todas las personas que se han visto afectados el mayor de mi afecto. Porque cuando el fuego alcanza esa dimensión ya no destruye solo árboles; hiere la economía, el paisaje y la memoria de comarcas enteras.

Y no, no es fanatismo climático, es negacionismo e ignorancia. Porque negar que una chispa inicia un incendio es absurdo. Pero negar que un bosque más seco, unas olas de calor más frecuentes y unos vientos extremos convierten esa chispa en una catástrofe lo es aún más.





viernes, 24 de julio de 2026

El balet de las flores

  

 
Encontré aquellas flores, como joyas irrepetibles, engalanadas por la delicada textura de sus pétalos. Eran las protagonistas de un ballet silencioso, donde la naturaleza había logrado que escenario, luz y movimiento se confundieran en una obra perfecta. Sobre ellas aún temblaban las últimas gotas de la lluvia que había refrescado la tarde, pequeños diamantes suspendidos en el tiempo, reacios a desprenderse de una belleza destinada a desaparecer.


El respeto también se expresa a través de las palabras.

 

Ir cumpliendo años, ser ya sexagenarios y formar parte del grupo denominado personas mayores no supone, en la inmensa mayoría de los casos, que nuestras capacidades estén mermadas ni que nuestro entendimiento sea menor hasta el punto de tener que hablarnos con diminutivos.
 
"Dejé aquí las gafitas" "Es el ojito izquierdo" "Siéntese en la sillita"...
Dejen de infantilizar a las personas mayores. Mi edad no significa que sea necesario cambiar la forma de comunicación verbal.
 
Las palabras importan. El lenguaje construye la manera en que miramos a los demás. Por eso, hablar con cercanía está bien, pero sin confundir la amabilidad con la infantilización. El respeto también se expresa a través de las palabras.
 
Escribió el neurólogo y escritor Oliver Sacks:
"No dejamos de crecer porque envejecemos; seguimos creciendo mientras conservemos la curiosidad."
Así que no, no me hablen con diminutivos. Y, si lo hacen, no duden de que corregiré su vocabulario.
Porque la edad añade años a la vida; no resta dignidad, criterio ni capacidad.
Por cierto, hoy, después de casi un año, fueron buenas noticias.

Sayago, una comarca que siento mía.

 


 
 
Cuando se visita Sayago se descubre una comarca moldeada por la piedra y el tiempo.
 
Cortinas y Cortinos han dado forma a un paisaje que no es solo geografía, sino una auténtica creación cultural, un territorio con identidad propia. Recorriendo sus caminos se comprende que el trabajo en piedra seca es una partitura interpretada durante siglos, donde los silencios se rompen con el estruendo del Duero al abrirse paso entre las paredes verticales de los Arribes.
 
Una tierra que abrazó la modernidad con el majestuoso Puente de Pino, la obra concebida por Requejo que dejaba atrás el antiguo Camino de la Barca y acercó unas orillas que durante siglos habían vivido frente a frente. Pero la modernidad no se afianzó en esta comarca, dejando que el abandono institucional avanzara como una procesionaria.
Son las tierras que inspiraron al gran Justo Alejo, capaz de traducir en palabras el alma de una comarca y la dignidad de sus gentes. Y también las que emocionaron al escritor peruano José María Arguedas, quien reconoció en la vida campesina de Sayago, en su estrecha relación con la tierra y en el carácter comunitario de sus pueblos, ecos del mundo indígena de los Andes que tan profundamente marcaría su obra.
 
En Sayago, las piedras escribieron su historia y el agua conserva la memoria de quienes tuvieron que abandonar sus casas y mode de vida. Porque Argusino, aun sumergido, sigue siendo Sayago. 
 
Mientras permanezcan sus paisajes, sus muros de piedra seca, sus palabras y sus recuerdos, Sayago seguirá latiendo con la misma fuerza que lo ha hecho durante siglos.
Una comarca Sayago que siento como mía.

sábado, 4 de julio de 2026

Me gusta el Tour

 

 


Fue mi padre a quien primero recuerdo hablando de ciclismo; era gran admirador de Federico Martín Bahamontes (el Águila de Toledo) y desde luego el que ganase aquel Tour del 59, influyó sobremanera en mi afición por el ciclismo.

Luego llegaría el belga Eddy Merckx, al que muchos conocían por El Caníbal, ganador de 5 Tour, el primero en el 1969 y el último en el 74, fue a este ciclista al que primero sentí como mi ídolo. Aunque para los españoles había un ídolo y era Luis Ocaña, él fue un gran rival de Merckx, se llevó el Tour del 1973. Los aficionados al ciclismo, entre ellos mi padre, se preguntaban qué hubiese pasado si Ocaña no se hubiese caído en el Tour del 71, cuando además iba vestido de amarillo. En aquellos años y junto con Ocaña, en los periódicos y en la información deportiva, se hablaba también de Tarangu, como era conocido el asturiano, Jose Manuel Fuentes. Su apodo no podía ser más acertado, era valiente, fuerte e incluso algo temerario.



Luego, mi afición al ciclismo y, por supuesto, al Tour creció de la mano del gran Bernard Hinault. Por cierto, fue el último francés en ganar un Tour, el del 1985; antes había ganado en los años 1978, 1979, 1981, 1982.

Antes, otro francés, Laurent Fignon, gran escalador, logró ganar el Tour en el 83 y el 84. Pero si por algo pasó a la historia Fignon fue por su amarga derrota en el Tour de 1989, donde perdió el maillot amarillo y la carrera, por 8 segundos. Aquel día lloró sobre la bicicleta, quizás esa contrarreloj final sería la entrada en los nuevos tiempos del ciclismo. Su rival, LeMond, corrió aquel 23 de julio no solo con una bicicleta con acoples aerodinámicos en el manillar, también lo hizo con un casco en forma de lágrima y sin coleta. Porque sí, se dijo que la coleta que peinaba Fignon también contribuyó a perder aquella contrarreloj por los Campos Elíseos y, por tanto, el Tour. LeMond logró acortar los 50 segundos de ventaja y sumar los 8 que le dieron la victoria final.

Aquí podéis ver los últimos kilómetros:

https://www.rtve.es/play/videos/tour-de-francia/tour-2011-lemond-89/1133340/?utm_source=chatgpt.com



Por cierto, en aquel Tour, Perico Delgado quedó tercero. Llegó a la carrera como campeón, había ganado el Tour del 88, y en el del 87 había sido segundo. Sin embargo, cometió uno de los errores que han pasado a la historia del ciclismo, llegó más de 2 minutos tarde a la Prólogo, de poco más de 7 kilómetros, que se corría en Luxemburgo. No solo es que quisiera llegar justo antes del inicio de la salida, evitando así el bullicio de la salida, sino que su equipo no sabía dónde encontrarlo. Cuando finalmente llegó a la rampa de salida, el cronómetro ya marcaba 2 minutos y 40 segundos… ¿Qué hubiese pasado sin ese despiste? Pues teniendo en cuenta que en la general perdió 3 minutos y 34 segundos con respecto al vencedor de aquel año, Greg LeMond, es fácil pensar que si no hubiese estado ausente mentalmente de la carrera aquel día y algunos posteriores, quizás sí hubiese sido bicampeón del Tour.

Porque sí, en la década de los 80 muchos españoles se engancharon al ciclismo; lo hicieron con Perico y con sus coetáneos, Ángel Arroyo, Marino Lejarreta, Herrera, Fabio Parra…

Y aquellos años 80, ¿cómo no recordar a Stephen Roche, que logró la "Triple Corona" (Giro, Tour y Mundial)?

Y llegaron los 90 y con ellos la leyenda de Indurain, ganador de 5 Tour consecutivos, el primero en 1991; en ese quinquenio también ganó 2 Giros, el último el de 1993, donde quedó para la historia la cronoescalada a Sestriere; uno de sus rivales, el gran Claudio Chiappucci, perdió en aquella crono 4 minutos. Pero es que en el año anterior y también es Sestriere, pero como parte no del Giro, sino del Tour, Chiappucci llevaba escapado 100 kms, Indurain, que defendía su maillot amarillo, le persiguió, pero finalmente no pudo ganar.

Por no hablar de la exhibición que dio Indurain mientras disputaba el Tour del 95, fue en La Plagne, donde logró resistir al ataque de otro grande, de Alex Zülle. Un ataque que hizo peligrar la victoria del navarro, que finalmente, y gracias a su gran fortaleza mental, solo perdió la etapa, pero se mantuvo primero en la general. Pero Miguel coincidió también en sus años de esplendor con corredores como Rominger, que en una de las etapas alpinas le puso contra las cuerdas. Por no hablar del final de su reinado en el Tour, cuando en una subida se quedó completamente vacío, fue en 1996 y los y las aficionadas al ciclismo tenemos esas imágenes grabadas. Aquella subida al mítico puerto de Hautacam, el que ya era líder de la carrera, el danés Bjarne Riis, decidió lanzar un ataque que resultó demoledor. Indurain intentó mantener su característico ritmo, su típica cadencia en el pedaleo, pero no, sus piernas no respondían, fue perdiendo segundos hasta llegar a los más de 2 minutos en esa agónica subida de aquel que pudo haber sido y no fue su sexto Tour. Al menos a mí se me quedó la imagen de Induarin con el maillot de Banesto, con su gorra blanca, mirando al frente, viendo cómo se escapaban Riis, Virenque, o como Rominger le rebasaba, mientras él se iba hundiendo. Y aquel hundimiento no debió de ser suficiente para su equipo, de alguna manera le obligaron a correr La Vuelta a España, donde quedó en el undécimo puesto. Sin duda no se merecía ese final en su carrera deportiva. Por cierto, aquel año ganó La Vuelta Zülle y quedó segundo el gran Fernando Escartín.



Acababan los 90, años donde disfruté con Indurain, Ullrich, Jalabert, Rominger, Rich, Virenque, Chiappucci, Abraham Olano, Escartín, Zülle y cómo no, con El Pirata, el gran Marco Pantani. ¿Qué aficionado al ciclismo no recuerda sus épicos descensos? Y si hay una etapa que define el ciclismo de esos años, es una del Giro 94, en los Dolomitas, la etapa de Merano, donde Pantani demostró que era un joven al que había que comenzar a tenerlo en cuenta. Puertos como el Mortirolo, el Stelvio o el Válico de Santa Cristina, hicieron posible ver una de las mejores etapas del ciclismo, donde se vio la clase del italiano Pantani. https://www.youtube.com/watch?v=sbl0My-J60M



Por cierto, resaltar que Tonina Pantani, tras la muerte de su hijo, dedicó su vida a demostrar su inocencia, ante la acusación de dopaje que sufrió El Pirata, durante el Giro 99. Logró demostrar las graves irregularidades por las que se acusó a su hijo de dopaje. “La Fiscalía de Forlí determinó que los análisis de sangre del ciclista fueron alterados por la Camorra napolitana, quienes convencieron a un médico para manipular los resultados y expulsarlo de la competición”.

Y un mes de enero del 2000 murió la voz que yo tenía asociada al ciclismo, al TOUR, Pedro González, el narrador de las grandes vueltas en TVE. Para el ciclismo, y para el Tour, comenzaba una década que los aficionados sentimos como convulsa, donde comenzó ganando Lance Armstrong, un corredor opuesto a Indurain, en cuanto al señorío en la competición, ambicioso hasta el extremo, él era capaz de arrebatar la victoria de una etapa a su gregario más fiel, si acaso, mejor pagar con dinero. Nada que ver con la deportividad de otros ciclistas, por ejemplo, Ullrich, que lo esperó cuando Armstrong sufrió una caída producida al engancharse con un espectador. Un corredor que, aun siendo el ganador de siete Tour, terminó perdiendo el título de los sietecuando se demostró su dopaje. Para mí, un auténtico borrón en este deporte y en esta carrera.

El Tour de 2006 fue de Pereiro, aunque la victoria inicial fuera de Floyd Landis, descalificado por dopaje; las confesiones de este corredor sobre el dopaje desembocaron en la investigación que acabaría con los Tour de Armstrong.

El 2007 sería de alegría al ver ganar a Contador la carrera gala. Y en el 2008 gana otro español, Carlos Sastre, un gran escalador, como demostró cuando atacó en el Alpe d'Huez, fue en aquella etapa cuando se vistió de amarillo y con ese maillot llegó hasta París. Y en el 2009, vuelve Contador a ganar el Tour.



La siguiente década en el Tour sonaron los nombres de Schleck, Cadel Evans, Froome y sus cinco Tour, cuatro de ellos seguidos; Bernal y ya en 2020 gana el Tour el gran Tadej Pogacar. Y para que no se diga, todos recordamos que en 2010 el ganador del Tour fue Contador, que fue descalificado por dar positivo por clembuterol, por cierto una cantidad mínima, tanto como 50 picogramos por mililitro, una concentración extremadamente baja y que no se pudo demostrar cómo llegó a su organismo. Por eso, cuando Contador dejaba el ciclismo a nivel profesional, estuve acompañando su despedida en el mítico Angliru.



Y… y mucho más, pero ahora toca ver el inicio de este Tour 26, que comienza con una contrarreloj por equipos en Barcelona. Pero no, antes de dar por finalizada esta confesión de mi afición por el ciclismo, en otra ocasión hablaré del Giro y de la Vuelta, quiero cerrar con un nombre, con Alejandro Valverde, el mejor ciclista español de este siglo y que con 38 años ganó, vistió el maillot arcoíris de campeón del mundo. En sus más de 130 victorias a lo largo de su vida profesional, hay que poner en valor, la Vuelta a España 2009, sus cuatro victorias en la Lieja-Bastoña-Lieja. El rey de la Flecha Valona, que ganó en 5 ocasiones, nadie más lo ha logrado y como no, cuatro etapas del Tour de Francia. Un palmarés de campeón al que se le conoce como El Bala.

Ahora sí: ¡Allez ! ¡Allez! ¡Allez!




jueves, 2 de julio de 2026

La reina española de las lavanderas

 

La reina española, la de las Lavanderas, la más culta

María Victoria dal Pozzo della Cisterna. Quizás para la mayoría de las personas sea un nombre que no diga nada; sin embargo, ella fue reina consorte de nuestro país al estar casada con Amadeo de Saboya. Fue un reinado corto, tres años escasos (1870-1873).

El rey Amadeo I de España había llegado al trono elegido por las Cortes en 1868. Fue después de que Isabel II fuese destronada, un derrocamiento en el que estuvieron implicados los generales Prim, Serrano y Topete.

Por cierto, la búsqueda de un nuevo rey no fue fácil y se le atribuye al general Serrano la siguiente exclamación: “¡Encontrar a un rey democrático en Europa es tan difícil como encontrar un ateo en el cielo!”

La reina María Victoria, apodada "La Virtuosa", era una reina muy, muy culta, con conocimientos de aritmética, filosofía e historia; era una gran conocedora del arte y además, dominaba seis idiomas, entre ellos el castellano, que hablaba con toda corrección y con una perfecta acentuación.

Esta reina de España, nacida en Turín, tuvo poco éxito con una corte, la española, acostumbrada a la opulencia. Ella era de costumbres menos ostentosas y a la vez no le importaba utilizar su propia fortuna en intentar paliar, en lo que pudiera, las necesidades del pueblo más llano. Ella fue la primera en reparar en la miseria en que vivían y trabajaban las lavanderas del Manzanares en Madrid, a las que podía ver en los paseos que daba en los alrededores del palacio.

Fue ella la encargada de poner en marcha la que sería la primera guardería de España, un gesto que durante largo tiempo, y aun en la actualidad, se le suele atribuir de forma errónea a María Cristina de Habsburgo, esposa de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII.

Las lavanderas del Manzanares comenzaron su andadura a finales del siglo XVI y hasta comienzos del XX se mantuvieron lavando la ropa de quienes podían pagarse ese servicio.

En las orillas del Manzanares, el que algunos han denominado, despectivamente, el aprendiz de río, se llegaban a juntar miles de lavanderas. Lo hacían desde las primeras horas del día, hasta que la noche les cogía allí, en los lavaderos situados entre el Puente de Segovia y el Puente de Toledo. En verano y en invierno, con un sol de justicia, o con nieve y hielo, y los hijos pequeños a su lado. Esa era la vida de aquellas lavanderas, que en su mayoría tenían su residencia en el llamado Barrio de las Injurias, cercano al propio río y a la glorieta de Pirámides. Por cierto, un barrio que fue mandado demoler, en el año 1906 por el que fuese alcalde de Madrid, Alberto Aguilera, en lo que se llamó Plan de higiene de la Villa de Madrid.

La reina María Victoria, que había visto tanto sufrimiento en aquellas mujeres lavanderas, hizo levantar el Asilo de las Lavanderas, en la Glorieta de San Vicente, ella misma se encargaría de seguir las obras de construcción, al encontrarse cerca del propio palacio real. Hasta 300 niños y niñas de menos de cinco años se cuidaban, educaban y alimentaban en aquel asilo. Era atendido por ocho monjas, también había maestras y algunas amas de cría. Se reservó una habitación para las lavanderas que enfermaban y no podían trabajar.

Aquellas mujeres que lavaban los 365 días del año la ropa traída y llevada por los esportilleros, soportando el frío y la humedad y también las enfermedades infecciosas, transmitidas por la ropa que lavaban de asilos y sanatorios., no cobraban más que dos míseras pesetas al día. En los años en que la reina estuvo en el trono, si alguna vez se necesitaban medicinas en el asilo, María Victoria dal Pozzo della Cisterna las llevaba de la misma farmacia de Palacio.

Y ellas, las lavanderas, fueron las que más cariño y respeto dieron a su reina. Y a la muerte de María Victoria, en el 1876, cuando solo tenía 29 años, recaudaron entre todas el suficiente dinero para comprar y enviar una corona que acompañase el féretro de una reina que veló por ellas y sus hijos. Corona que aún se conserva junto a su tumba en la ciudad de Turín. En ella se puede leer: "En prueba de respetuoso cariño a la memoria de doña María Victoria, las lavanderas de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Tarragona, a tan virtuosa Señora."


Atrapando la luz

 

Cuando una ruta termina, los momentos se acumulan sin orden cierto; lo hacen como bombones de tiempo. Dulces que se deshacen antes de explicarse. Entonces, para describir las sensaciones vividas, surgen las palabras: mar, gentes sencillas, pesca, ausencias, miedos...
Solo queda un resumen: necesitaba estos días para empapar la mirada de color, para dejarme acariciar por lo mínimo y sencillo, para perderme en paisajes infinitos y buscar esos lugares donde el día se deshace lentamente y es tragado por la mar.
Quería vivir la magia de ese sol que se recubre de colores en su despedida: el naranja, similar a brasas que se van enfriando y que dan la mano a un rosa suave, como polvo esparcido; de repente surgen los violetas y la paleta de colores se mezcla. En un suspiro acaba la magia. Pero antes deja una luminosidad especial y esa tarde, antes del ocaso, quise atraparla agarrada a una de esas barcas de la Xávega.

miércoles, 1 de julio de 2026

Escrito por el viento

 


 

 

Me fijé en lo redactado por el viento; fue escrito sin minas de grafito y en renglones trazados por simétricos tableros. Renglones algo torcidos, tambaleantes, como si mecieran las palabras.
¿Será así como se forman las dunas? Con susurros escritos sobre arena, unos sobre otros, acumulando sentimientos o redactando confesiones

La mujer de amarillo

 

 

 
Frente a mí, una escena gris, un horizonte desdibujado y el mar bordando encajes en la orilla.
Las gaviotas reclaman la atención, nos previenen para que no distraigamos la mirada; de pronto, el color entra en escena, el amarillo se comporta, no como un pigmento, lo hace como una emoción en estado puro.
Allí, ante mis ojos, dos artistas mezclando sus estilos, el impulso frente a la disolución. Apretando uno, extendiendo otro.
Entonces se comprende que la luz no describe el mundo, lo enciende.

El cuaderno de rayas

 

 


 

 

Hoy me pareció que caminaba sobre un cuaderno de la infancia. No uno cualquiera, sino de aquellos que llegaron cuando nos sentimos mayores y dejamos atrás las dos rayas.

Cada paso despertaba un recuerdo: la vieja cartera, el plumier de madera, las gomas Milán, los álbumes de cromos, el cabás con termo. Objetos pequeños que el tiempo volvió invisibles, pero que siguen habitando algún rincón intacto de la memoria.

Y entonces me vi a mí misma caminando hacia el futuro que soñaba aquella niña. Un futuro que hoy es presente bajo mis pies. Camino sobre él mientras sigo avanzando, porque la vida nunca deja de abrir páginas nuevas, incluso cuando creemos haber llegado al final de una historia.

Estrenando verano

 

 

 
Hoy quise atrapar el sol y brindar con él, pedirle un baile en una noche larga, cuando el verano se estrena en la piel.
Que soñáramos juntos la felicidad y la dejáramos reposar en la copa ya rebosada por el horizonte.
Pero el sol, en su descanso, no es buen compañero de baile; se despide con prisas antes de dejarse mecer por el mar, como quien no promete nada para poderlo ser todo.
Y es que la felicidad no se atrapa: se roza. Se derrama por la piel, se queda a vivir en los bordes de lo cotidiano y, a veces, se descubre en un paisaje.
Y me quedé bailando sola, pero no del todo; algo del sol se había quedado conmigo, atrapado en una copa, mientras brindaba por la vida.

Las llamas consumen bosques y ciudades, pero las consignas y la desinformación consumen el pensamiento.

  A propósito de lo que se lee y se escucha estos días, cuando España y Francia arden, no tengo por menos que afirm...