sábado, 4 de julio de 2026

Me gusta el Tour

 

 


Fue mi padre a quien primero recuerdo hablando de ciclismo; era gran admirador de Federico Martín Bahamontes (el Águila de Toledo) y desde luego el que ganase aquel Tour del 59, influyó sobremanera en mi afición por el ciclismo.

Luego llegaría el belga Eddy Merckx, al que muchos conocían por El Caníbal, ganador de 5 Tour, el primero en el 1969 y el último en el 74, fue a este ciclista al que primero sentí como mi ídolo. Aunque para los españoles había un ídolo y era Luis Ocaña, él fue un gran rival de Merckx, se llevó el Tour del 1973. Los aficionados al ciclismo, entre ellos mi padre, se preguntaban qué hubiese pasado si Ocaña no se hubiese caído en el Tour del 71, cuando además iba vestido de amarillo. En aquellos años y junto con Ocaña, en los periódicos y en la información deportiva, se hablaba también de Tarangu, como era conocido el asturiano, Jose Manuel Fuentes. Su apodo no podía ser más acertado, era valiente, fuerte e incluso algo temerario.



Luego, mi afición al ciclismo y, por supuesto, al Tour creció de la mano del gran Bernard Hinault. Por cierto, fue el último francés en ganar un Tour, el del 1985; antes había ganado en los años 1978, 1979, 1981, 1982.

Antes, otro francés, Laurent Fignon, gran escalador, logró ganar el Tour en el 83 y el 84. Pero si por algo pasó a la historia Fignon fue por su amarga derrota en el Tour de 1989, donde perdió el maillot amarillo y la carrera, por 8 segundos. Aquel día lloró sobre la bicicleta, quizás esa contrarreloj final sería la entrada en los nuevos tiempos del ciclismo. Su rival, LeMond, corrió aquel 23 de julio no solo con una bicicleta con acoples aerodinámicos en el manillar, también lo hizo con un casco en forma de lágrima y sin coleta. Porque sí, se dijo que la coleta que peinaba Fignon también contribuyó a perder aquella contrarreloj por los Campos Elíseos y, por tanto, el Tour. LeMond logró acortar los 50 segundos de ventaja y sumar los 8 que le dieron la victoria final.

Aquí podéis ver los últimos kilómetros:

https://www.rtve.es/play/videos/tour-de-francia/tour-2011-lemond-89/1133340/?utm_source=chatgpt.com



Por cierto, en aquel Tour, Perico Delgado quedó tercero. Llegó a la carrera como campeón, había ganado el Tour del 88, y en el del 87 había sido segundo. Sin embargo, cometió uno de los errores que han pasado a la historia del ciclismo, llegó más de 2 minutos tarde a la Prólogo, de poco más de 7 kilómetros, que se corría en Luxemburgo. No solo es que quisiera llegar justo antes del inicio de la salida, evitando así el bullicio de la salida, sino que su equipo no sabía dónde encontrarlo. Cuando finalmente llegó a la rampa de salida, el cronómetro ya marcaba 2 minutos y 40 segundos… ¿Qué hubiese pasado sin ese despiste? Pues teniendo en cuenta que en la general perdió 3 minutos y 34 segundos con respecto al vencedor de aquel año, Greg LeMond, es fácil pensar que si no hubiese estado ausente mentalmente de la carrera aquel día y algunos posteriores, quizás sí hubiese sido bicampeón del Tour.

Porque sí, en la década de los 80 muchos españoles se engancharon al ciclismo; lo hicieron con Perico y con sus coetáneos, Ángel Arroyo, Marino Lejarreta, Herrera, Fabio Parra…

Y aquellos años 80, ¿cómo no recordar a Stephen Roche, que logró la "Triple Corona" (Giro, Tour y Mundial)?

Y llegaron los 90 y con ellos la leyenda de Indurain, ganador de 5 Tour consecutivos, el primero en 1991; en ese quinquenio también ganó 2 Giros, el último el de 1993, donde quedó para la historia la cronoescalada a Sestriere; uno de sus rivales, el gran Claudio Chiappucci, perdió en aquella crono 4 minutos. Pero es que en el año anterior y también es Sestriere, pero como parte no del Giro, sino del Tour, Chiappucci llevaba escapado 100 kms, Indurain, que defendía su maillot amarillo, le persiguió, pero finalmente no pudo ganar.

Por no hablar de la exhibición que dio Indurain mientras disputaba el Tour del 95, fue en La Plagne, donde logró resistir al ataque de otro grande, de Alex Zülle. Un ataque que hizo peligrar la victoria del navarro, que finalmente, y gracias a su gran fortaleza mental, solo perdió la etapa, pero se mantuvo primero en la general. Pero Miguel coincidió también en sus años de esplendor con corredores como Rominger, que en una de las etapas alpinas le puso contra las cuerdas. Por no hablar del final de su reinado en el Tour, cuando en una subida se quedó completamente vacío, fue en 1996 y los y las aficionadas al ciclismo tenemos esas imágenes grabadas. Aquella subida al mítico puerto de Hautacam, el que ya era líder de la carrera, el danés Bjarne Riis, decidió lanzar un ataque que resultó demoledor. Indurain intentó mantener su característico ritmo, su típica cadencia en el pedaleo, pero no, sus piernas no respondían, fue perdiendo segundos hasta llegar a los más de 2 minutos en esa agónica subida de aquel que pudo haber sido y no fue su sexto Tour. Al menos a mí se me quedó la imagen de Induarin con el maillot de Banesto, con su gorra blanca, mirando al frente, viendo cómo se escapaban Riis, Virenque, o como Rominger le rebasaba, mientras él se iba hundiendo. Y aquel hundimiento no debió de ser suficiente para su equipo, de alguna manera le obligaron a correr La Vuelta a España, donde quedó en el undécimo puesto. Sin duda no se merecía ese final en su carrera deportiva. Por cierto, aquel año ganó La Vuelta Zülle y quedó segundo el gran Fernando Escartín.



Acababan los 90, años donde disfruté con Indurain, Ullrich, Jalabert, Rominger, Rich, Virenque, Chiappucci, Abraham Olano, Escartín, Zülle y cómo no, con El Pirata, el gran Marco Pantani. ¿Qué aficionado al ciclismo no recuerda sus épicos descensos? Y si hay una etapa que define el ciclismo de esos años, es una del Giro 94, en los Dolomitas, la etapa de Merano, donde Pantani demostró que era un joven al que había que comenzar a tenerlo en cuenta. Puertos como el Mortirolo, el Stelvio o el Válico de Santa Cristina, hicieron posible ver una de las mejores etapas del ciclismo, donde se vio la clase del italiano Pantani. https://www.youtube.com/watch?v=sbl0My-J60M



Por cierto, resaltar que Tonina Pantani, tras la muerte de su hijo, dedicó su vida a demostrar su inocencia, ante la acusación de dopaje que sufrió El Pirata, durante el Giro 99. Logró demostrar las graves irregularidades por las que se acusó a su hijo de dopaje. “La Fiscalía de Forlí determinó que los análisis de sangre del ciclista fueron alterados por la Camorra napolitana, quienes convencieron a un médico para manipular los resultados y expulsarlo de la competición”.

Y un mes de enero del 2000 murió la voz que yo tenía asociada al ciclismo, al TOUR, Pedro González, el narrador de las grandes vueltas en TVE. Para el ciclismo, y para el Tour, comenzaba una década que los aficionados sentimos como convulsa, donde comenzó ganando Lance Armstrong, un corredor opuesto a Indurain, en cuanto al señorío en la competición, ambicioso hasta el extremo, él era capaz de arrebatar la victoria de una etapa a su gregario más fiel, si acaso, mejor pagar con dinero. Nada que ver con la deportividad de otros ciclistas, por ejemplo, Ullrich, que lo esperó cuando Armstrong sufrió una caída producida al engancharse con un espectador. Un corredor que, aun siendo el ganador de siete Tour, terminó perdiendo el título de los sietecuando se demostró su dopaje. Para mí, un auténtico borrón en este deporte y en esta carrera.

El Tour de 2006 fue de Pereiro, aunque la victoria inicial fuera de Floyd Landis, descalificado por dopaje; las confesiones de este corredor sobre el dopaje desembocaron en la investigación que acabaría con los Tour de Armstrong.

El 2007 sería de alegría al ver ganar a Contador la carrera gala. Y en el 2008 gana otro español, Carlos Sastre, un gran escalador, como demostró cuando atacó en el Alpe d'Huez, fue en aquella etapa cuando se vistió de amarillo y con ese maillot llegó hasta París. Y en el 2009, vuelve Contador a ganar el Tour.



La siguiente década en el Tour sonaron los nombres de Schleck, Cadel Evans, Froome y sus cinco Tour, cuatro de ellos seguidos; Bernal y ya en 2020 gana el Tour el gran Tadej Pogacar. Y para que no se diga, todos recordamos que en 2010 el ganador del Tour fue Contador, que fue descalificado por dar positivo por clembuterol, por cierto una cantidad mínima, tanto como 50 picogramos por mililitro, una concentración extremadamente baja y que no se pudo demostrar cómo llegó a su organismo. Por eso, cuando Contador dejaba el ciclismo a nivel profesional, estuve acompañando su despedida en el mítico Angliru.



Y… y mucho más, pero ahora toca ver el inicio de este Tour 26, que comienza con una contrarreloj por equipos en Barcelona. Pero no, antes de dar por finalizada esta confesión de mi afición por el ciclismo, en otra ocasión hablaré del Giro y de la Vuelta, quiero cerrar con un nombre, con Alejandro Valverde, el mejor ciclista español de este siglo y que con 38 años ganó, vistió el maillot arcoíris de campeón del mundo. En sus más de 130 victorias a lo largo de su vida profesional, hay que poner en valor, la Vuelta a España 2009, sus cuatro victorias en la Lieja-Bastoña-Lieja. El rey de la Flecha Valona, que ganó en 5 ocasiones, nadie más lo ha logrado y como no, cuatro etapas del Tour de Francia. Un palmarés de campeón al que se le conoce como El Bala.

Ahora sí: ¡Allez ! ¡Allez! ¡Allez!




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