miércoles, 30 de julio de 2025
Vuelve el fuego a nuestros pueblos
martes, 29 de julio de 2025
Ibiza no se merece este tipo de políticos.
Ya no son solo las autocaravanas. ¡Son insaciables!
#autocaravanas #autocaravanasenBaleares #turismoenBaleares
lunes, 28 de julio de 2025
Un nuevo gol para Europa
Vamos a ver, Donald, porque lo de llamarte por el apellido con el señor delante, eso no. Así pues, me voy a referir a ti como Donny, aunque espera, quizás suene mejor Donaldito. Aunque todos ya sabemos que lo que te gustaría es que se te nombrara como “Donaldo el grande”. Pues no, elijo Donaldito, para referirme a ese matón de barrio al que es necesario pararle los pies. Eso sí, con frases sencillas, fáciles de entender por ejemplo:
A mi país se le respeta.
A Europa se la respeta.
Se la respeta desde un país como el suyo, que en la actualidad deja mucho que desear en cuanto a funcionamiento democrático.
Claro, que no es solo culpa suya el que siga actuando como matón de barrio, mucha culpa tienen quienes le permiten sus salidas de tono, quienes no le responden como se merece.
No es de recibo que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aceptase reunirse con Donaldito para tratar el tema ARANCELES el Resort golf Trump Turnberry, en Reino Unido, en vez de en un despacho oficial —por cierto, de los 36 BILLONES DE DÓLARES de deuda que tiene actualmente EE.UU., porque sí, esta gran potencia es también una gran deudora, 700.000 millones los debe a Reino Unido—.
Pero vamos a lo importante, no es de recibo que la señora von der Leyen, toda una presidenta de la Unión Europea, se deje vilipendiar por Donaldito. Tanto que aceptó de buen grado el 15% en aranceles a los productos que la UE exporte a EEUU; claro que Ursula debió de pensar, mejor recibir 15 hostias que las 30 con que amenazaba el abusón de clase. Y EE.UU. de rositas, a ese país CERO aranceles. Por cierto, Abascal, habrás visto que a Meloni, Donaldito no le ha excluido del acuerdo; ya habrás comprobado que no es cuestión de caer más o menos simpático al presi, es que él es así.
También se ha firmado que Europa compre al país que un día perteneció a las tribus Cherokee, Sioux, Comanche, Arapaho… y que hoy se llama EE.UU. energía por valor de unos 640.000 millones de euros durante tres años. Venga, suma y sigue… Antes fue exigir el 5% para la OTAN y todos “sí, bwana”.
Y Donaldito sigue aprendiendo que para que él firme un gran acuerdo tan solo tiene que amenazar y, claro, si te amenazan con cortarte las piernas, aceptas de buen grado que tan solo te machaquen los dedos de una mano.
La Unión Europea tiene algunos deberes:
El primero, aprender a decir a Donaldito:
A NOSOTROS SE NOS RESPETA.
Segundo, plantearse seriamente la salida de la OTAN y la creación de un ejército europeo; poner al lobo a cuidar las ovejas nunca puede ser un buen plan. Y el Donaldito sigue demostrando que no es de fiar.
Tercero, debe comenzar la Unión Europea a buscar acuerdos y hacer alianzas con otros países que sean más de fiar que EE.UU., con un presidente a la cabeza que ha demostrado que está rompiendo el consenso internacional.
En fin… ¿Qué será lo próximo? Ana Pose
#EEUUyEuropa #unmalacuerdo
domingo, 27 de julio de 2025
Datos
Pues nada que con estos cambios de tiempo me dio por investigar algunos datos. Por ejemplo: La temperatura más baja registrada en España fue en el invierno de 1956; el 2 de febrero, la estación situada en el Lago Estangento de Lérida registró -32º C. En contraposición, la temperatura más calurosa en nuestro país la marcó la ciudad cordobesa de Montoro, que rozó los 45º C a la sombra.
Y me decidí por seguir buscando datos: Por ejemplo, el lugar más bajo de España en contraposición al más alto. Así fue como me enteré que un descubrimiento reciente sitúa en la localidad cántabra de Ruesga el punto más bajo de nuestro país, con 436 metros bajo el nivel del mar. Mientras que el lugar más alto de España, todos sabemos que es el Teide con sus 3.718 metros, si hablamos de la península, el pico más alto es el Mulhacén, en la provincia de Granada, que alcanza los 3.483 metros.
La antigüedad viene avalada también con datos; así podemos hablar de la Cartapuebla más antigua de España, está situada en Brañosera y fechada en el año 824. También podemos saber que la iglesia más antigua que ha llegado a nuestros días, es la situada en el pueblo palentino de Baños de Cerrato, se construyó por los visigodos en el año 661. Por cierto, muy interesante su visita.
Al descubrir a la civilización sumeria como la más antigua del mundo, allá por Mesopotamiaa, me anime a descubrir las historias escondidas con "el/la más antiguo/a".
De la belleza, la mayoría de las veces de forma subjetiva, también se hacen listados; se habla de los pueblos más bonitos. (De los más feos no creo que existan listados, ¿o sí?). De las ciudades más animadas. De las playas mejor equipadas. De los destinos más turísticos. Listados y contrapuntos parecerían necesarios.
El estado más pequeño del mundo sería el Vaticano. El más grande, Rusia.
¿El país más rico? Aquí el ranking varía; podríamos hablar de EEUU por su PIB. Pero si hablamos de PNB, el más rico es Noruega.
¿El país más pobre? Quizás Níger, Burundi, República Centroafricana...? De lo que estamos seguros es de que es un estado africano.
El lugar donde más llueve del mundo está en la India, en la provincia de Meghalaya, y se llama Mawsynram. Mientras tanto, el lugar en el que menos llueve es el desierto chileno de Atacama.
Y buscando estos datos por internet, esa autopista del saber que nos permite aprender múltiples disciplinas, pensé en la suerte tenemos, todo el saber a nuestro alcance, al instante y a golpe de clip. Así es imposible conjugar la palabra "aburrimiento". No tenemos suficientes días para leer y aprender todo lo que está a nuestra disposición. Cuanto más leo o más estudio, más convencida estoy de lo poco que sé y, sobre todo, del poco tiempo que tengo para aprender.
La más antigua galería de arte subterránea
Al noreste de la ciudad de Jiayuguan, la que era y es conocida en la Ruta de la Seda por ser la puerta de entrada a China, está situada en la provincia de Gansu, en el conocido como Corredor de Hexi. Allí se puede admirar el último tramo de la Gran Muralla China y, desde ella, unas vistas estupendas al Desierto del Gobi. Y es allí donde se encuentran las tumbas de las Dinastías de Wei y Jin.
Leída la entradilla, no parece algo interesante, pero si aclaramos que en esta región se encontraron 1400 tumbas, datadas entre los siglos 220 y 440, entonces ya el tema puede interesar algo más.
Las Tumbas de las Dinastías de Wei y Jin están consideradas como la “más antigua galería de arte subterránea”, algo que se entiende por la abundancia de ladrillos murales que se encontraron en 9 de las 18 tumbas que fueron excavadas en los años 70 del pasado siglo.
Realmente, las tumbas son una gran obra arquitectónicamente hablando; fueron construidas con la técnica de piedra seca, cuentan con distintas dependencias, tales como pasadizo inicial, varias puertas, cámaras delantera, central y trasera, también con corredores y, cómo no, con nicho. Pero, por lo que realmente sobresalen las tumbas, es por sus ladrillos murales.
Los más de 700 ladrillos tienen pintados sobre su superficie una serie de frescos con distintos personajes, símbolos como ríos y nubes, escenas de ceremonias y banquetes, recolección de frutos y bayas, caza de animales y agricultura; en definitiva, recrean la vida de una sociedad feudal.
En algunos de ellos, concretamente en los que se encontraron en la tumba 6 de Wei y Jin, podemos adivinar cómo se cocinaban animales a la parrilla, sobre todo corderos, el alimento más que habitual entre antiguas etnias de esta región en aquellos pasados años.
Y ahora sí, a seguir soñando un viaje por la gran Ruta de la Seda, atravesando el desierto del Gobi y adentrándonos en el Corredor de Hexi, una perfecta combinación de desiertos y montañas y donde durante siglos, en sus 1000 kilómetros de longitud, las caravanas descansaban en la multitud de oasis que lo salpicaban.
La Fontaine
En 1917, en los tiempos del movimiento artístico DADA, del que ya he escrito en más de una ocasión, Duchamp, quizás su mejor representante, creó su obra más reconocida, La Fontaine. Obra esta que, al ser vista por el público, provocaba expresiones del tipo: "Es un puto urinario", cuando no se preguntaban si era arte lo que estaban viendo. Lo cierto es que no les faltaba razón, estaban delante de un simple urinario. A eso se reducía aquella obra que, con el paso de los años, se convirtió en un icono.
Quizás, y sin saberlo, con Duchamp se había instalado la idea de que el arte lo es si la obra se puede admirar en una sala museística, o si está a la vista de público y críticos de arte. Estos últimos vieron en La Fontaine lo que veían todos, un simple urinario, pero hicieron su trabajo y comenzaron a diseccionar la idea del artista. Dieron rienda suelta a su imaginación y enseguida buscaron similitudes entre un urinario y la decadencia de esos años; hablaron también de que era una obra revisionista...
Lo cierto es que el artista dijo refiriéndose a ellos, a la crítica y a la sociedad en general: “Les arrojé a la cabeza un urinario como provocación y ahora resulta que admiran su belleza estética…”. ¡Ojo! La Fontaine es considerada “la obra de arte más influyente del siglo XX”, algo que fue votado por profesionales del sector, y no por diez o cincuenta, no, no, fue votado por 500 representantes. Y hoy, viendo la foto que me presta mi hijo, y que realizó en la India, me pregunto si allí estaban instalados unos cuantos artistas dadaístas o bien solo yo veo arte en simples urinarios en una playa. Duchamp fue el artista que logró que lo cotidiano fuese visto como una expresión artística. Él veía arte incluso en un simple retoque. Así una obra consagrada como la Gioconda sería menos enigmática si se le pintaran unos bigotes. Admirar la mirada de la modelo Lisa Gherardini sería ya algo que pasaría a un segundo plano. ¡Donde estén unos bigotes! Duchamp creó, allá por el 1914, los Readymades; con este movimiento, los objetos más cotidianos, los menos artísticos, pasaban a ser arte; para ello bastaba con ser presentados a crítica y público fuera del contexto habitual en el que siempre se les veía. Por cierto, es fácil dibujar una línea recta, pintar un lienzo de un solo color, colgar un colchón en una pared... Lo difícil es que se te ocurra a ti considerarlo arte y tengas la posibilidad de que alguien crea en tu propuesta. Si te decides a crear e innovar, es necesario que tengas un galerista que esté dispuesto a asumir el riesgo. Por último, necesitarás que los críticos estén inspirados a la hora de describir la obra en cuestión, ya sea un urinario o un pañuelo almidonado. Sin duda, la crítica será el imán perfecto para que esa simple obra comience a cotizar al alza. Me hubiese encantado conocer a Marcel Duchamp, preguntarle sobre cómo vivió las respuestas ante su obra provocativa. ¿En qué momento sintió la necesidad de presentar aquel urinario a la Sociedad de Artistas Independientes? ¿Por qué al enviar la obra firmó con el pseudónimo R. Mutt? Él formaba parte de aquel jurado que rechazó su obra; ¿votó él en contra? Por último, ¿cuándo se le ocurrió el epitafio de su tumba que dice: «Por lo demás, siempre mueren los otros»? Me despido mientras he puesto un colador sobre un aparador del salón, y a su lado he colocado un pequeño letrero. "1000 soplos". En fin, un simple relato de Pinceladas con historia.
Todo lo que sube tiende a caer.
Todo lo que sube tiende a caer.
Vender humo no es nuevo; es más, remontándonos al siglo XVII, se produjo una, llamémosla burbuja financiera, producida por la especulación; en aquel caso, la especulación de algo tan ligado a Países Bajos como son los tulipanes. En aquel año de 1630, los bulbos de tulipanes multiplicaron su valor por 100; cuatro años después, la burbuja se pinchó y su precio cayó a niveles no imaginados por aquellos que habían invertido cuantiosas sumas en bulbos.
Para ponernos en contexto, habrá que decir que en aquellos años las flores eran un signo de distinción, algo que por cierto sigue siendo. El colorido de algunos tulipanes hizo que su precio comenzara a subir y subir. Y es que si en aquellos años un bulbo de tulipán podía venderse por casi 1000 florines y teniendo en cuenta que, por ejemplo, una tonelada de mantequilla valía no más de 100 florines, podemos hacernos a la idea de la burbuja especulativa que se había creado en torno a una flor sencilla a la vez que vistosa. En el año 1635 se llegó a pagar hasta 6000 florines por un bulbo denominado Semper Augustus.
La fiebre especulativa llevó a que algunos campos dejasen de sembrarse con productos que servían para la alimentación y se cultivasen bulbos de tulipán, y aún cabía un paso más en la burbuja especulativa: los bulbos de tulipán pasaron a cotizar en una bolsa de valores.
Pero, como toda burbuja, pinchó, y aquel producto que se compraba incluso antes de la floración, sin saber cuál sería su colorido y espectacularidad, comenzó a perder enteros. Muchos holandeses habían vendido propiedades para tener liquidez y poder comprar bulbos de tulipán; lo perdieron todo, se arruinaron, y no fueron pocos.
La economía holandesa sufrió una gran quiebra y aun así se dice que algunos ni se enteraron del valor de aquellos bulbos; es el caso de un marinero que, se cuenta, cocinó con un valioso bulbo de Semper Augustus; se cuenta que lo utilizó como si fuese una cebolla. Escribe Charles Mackay en un libro, Delirios multitudinarios, que aquel bulbo que sirvió de cebolla al cocinero había costado la friolera de 3000 florines y al marino aquel guiso le supuso la cárcel por 6 meses. Por cierto, 3000 florines de aquella época serían ahora unos 50.00 euros, ¡casi nada!
Y es que las burbujas financieras como la de los tulipanes, quizás la primera burbuja financiera propiamente dicha, se alimentan del convencimiento que tienen algunos inversores en que solo cabe la escalada de precios, subir y seguir subiendo, hasta que ZASCA, la cosa se tuerce y el producto en cuestión cae, y sigue cayendo incluso a niveles más bajos que al inicio de su crecimiento desmesurado. Y así estamos, desde el siglo XVII, que se suceden las burbujas financieras.
Ahora, cuando comprar dinero ya lo es casi a coste cero, comienzan a pincharse algunas burbujas, comienzan a empobrecerse y arruinarse quienes invirtieron prácticamente en humo, también en quienes creyeron que el valor de algo es siempre ascendente.
Las crisis financieras desde aquel año en que comprarse un bulbo de tulipán era tan caro como comprarse una casa no han dejado de golpear a una sociedad que no aprende. Primero suben los precios de algo, pensando eso sí, que nunca más va a volver a bajar el precio. Qué ilusos aquellos que aún se creen tal falacia. En un momento y cuando la escalada de precios está en pleno ascenso, surge un detonante que hace que todo se tambalee. Los más informados y listos podrán salvar “los muebles”; los últimos solo verán cómo pierden todo aquello que tenían y pensaban que era para siempre.
Conclusión: Lo que valía cantidades increíbles de dinero no encuentra ya comprador; es la RUINA para aquellos que pusieron todo su dinero, incluso el que pidieron prestado en la compra de aquel producto. Y el pánico, esa sensación contagiosa que todo lo impregna, se apodera de toda la sociedad. Pasó con la burbuja de los tulipanes, con la de los mares del sur en los años veinte del siglo XVIII y con otras:
La del pánico de 1797, la del 1819, la de 1837 en EEUU.
En el Reino Unido, la burbuja estallada de 1857.
La de 1873, que afectaría a Alemania y EEUU.
El pánico de 1884 con la quiebra de 10.000 empresas cuando quebraron El Grant and Ward y el Marine National Bank de Nueva York.
Ya estrenado el siglo XX, el llamado Pánico del 1901 acabó en el crack de la bolsa de Nueva York.
Seis años más tarde, el pánico se extendió entre los bancos de Nueva York; prácticamente se quedaron sin liquidez. Es lo que se conoce como el Pánico de los banqueros del 1907.
Después llegaría el famoso crack del 29; aquello también se conoció como la Gran Depresión y se vieron afectados muchos países, no solo EEUU.
La crisis del petróleo de 1973, en la que la subida del petróleo hizo que las economías de la mayoría de países se resintieran.
El llamado Lunes Negro del año 1987, cuando todos los teletipos daban cuenta de cómo las bolsas de todos los países se desplomaban.
En el 1994, el que se conoce como efecto tequila, el año en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un tratado firmado entre EE. UU., México y Canadá.
También en los años noventa, en 1997, la llamada crisis financiera asiática comenzaba a derrumbarse el llamado milagro económico asiático.
Ya en el año 2000 estalla la burbuja de lo que se llamaba las “puntocom”, que hacía referencia a las empresas digitales.
En el 2008, la caída de Lehman Brothers y las famosas hipotecas subprime. Era el cuarto banco de inversiones más grande de EEUU.
Y para terminar, cabe hablar del personaje que creó una burbuja que crecía y crecía hasta que estalló. Bernard Madoff había creado una burbuja fundamentada en un sistema piramidal. Lo triste es que aquella farsa financiera, que llevó a la cárcel a su creador en el 2009, llegó a valorarse por 68.000 millones de dólares americanos.
Llegados a este punto en pinceladas con historia, habrá que mantener la cabeza fría ante una inversión, por muy bonita que nos la pinten.
Speaker’s Corner
Si hablamos del Rincón del Orador, quizás no nos transmita lo mismo que si escuchamos decir Speaker’s Corner.
Es esta la frase que, al pronunciarla, nos sitúa en Inglaterra, concretamente en el parque londinense conocido como Hyde Park. Un lugar en el que se permite a los oradores que expresen sus ideas, sus críticas, con el único límite del respeto absoluto a la Corona inglesa, quizás porque el rey Enrique VIII lo confiscó a la Iglesia allá por el 1530, siendo desde aquella fecha propiedad real. Pero, ¿por qué surgió esa tradición? Tenemos que remontarnos al año 1855 y a los disturbios que se produjeron contra el Sunday Trading Bill. En aquellos años, tanto Hyde Park como Trafalgar Square eran los únicos espacios abiertos de considerable superficie en el centro de Londres.
Un parque, el Hyde Park, que se abrió al público en el siglo XVII, convirtiéndose en un lugar de ocio para las clases más pudientes, donde las clases más populares estaban excluidas. En el 1855, en este parque hubo un desafío a la autoridad; el desencadenante no fue otro que la Ley de Comercio Dominical de Lord Grosvenor. Se pretendía con esa ley que los domingos permanecieran cerrados los comercios. Para entender el alcance de esa ley y cómo afectaba a las clases más populares, conviene saber que los trabajadores cobraban su salario el sábado por la tarde, cuando acababan su jornada laboral. Era, por tanto, el domingo el único día en que los obreros podían comprar y distraerse tomando unas cervezas. Con anterioridad a la Ley del Comercio Domonial, se había tomado la medida Beer Bill; con ella, los lugares de entretenimiento público quedaban cerrados los domingos y solo se abrirían entre las 6 de la tarde y las 10 de la noche. Lord Robert Grosvenor, ante las acusaciones de que las leyes iban solo dirigidas contra la clase trabajadora, contestó que "la aristocracia se abstenía en gran medida de emplear a sus sirvientes y caballos los domingos". La frase no pudo ser más desafortunada y tuvo su contestación en carteles que se podían leer por todo Londres. Y decían así: “Nuevo proyecto de ley dominical que prohíbe el periódico, el afeitado, el cigarrillo, el comer y beber y toda clase de esparcimiento y alimentación, tanto corporal como espiritual, que aún disfrutan los pobres en la actualidad. El domingo por la tarde tendrá lugar en Hyde Park una reunión al aire libre de artesanos, trabajadores y las clases bajas en general de la capital para ver cuán religiosamente la aristocracia está observando el sábado y cuán ansiosa está por no emplear a sus sirvientes y caballos. En ese día, como dijo Lord Robert Grosvenor en su discurso. La reunión está convocada para las tres en la margen derecha del Serpentine, en el lado que da a los jardines de Kensington”. Ante la frase “somos tratados como esclavos”, que corría como la pólvora entre las clases populares el día de convocatoria, y a las 3 de la tarde, unas 50.000 personas se reunían en el lugar señalado de Hyde Park, una cifra que finalmente llegó a los 200.000 manifestantes que fueron llegando, desbordando cualquier previsión. Cuando uno de los presentes tomó la palabra, el inspector de policía, al mando de no más de 50 agentes que de forma amenazante movían sus porras, gritó a los asistentes que el parque pertenecía a la Corona británica y que en él no se podía celebrar ninguna reunión. La multitud hizo caso omiso a las advertencias policiales y siguió a Finlen, miembro del ejecutivo carlista, que corría hacia un árbol; allí fue rodeado por miles de manifestantes, algo que hizo imposible que la policía pudiese llegar hasta él mientras gritaba a sus compañeros: “Seis días a la semana somos tratados como esclavos y ahora el Parlamento quiere robarnos el poco de libertad que todavía tenemos el día siete”. A la vez se escucharon gritos: “¡Vamos a la carretera, a los carruajes!”, carretera por la que paseaba la clase aristócrata en sus carruajes tirados por caballos y conducidos por lacayos de librea. Miles de manifestantes, donde no solo había trabajadores, también había parte de la clase media londinense, hicieron difícil el trabajo de los policías que tenían orden de salvaguardar el orden y dejar libre la vía para que circularan los carruajes. Carruajes que se veían amenazados por bastones alzados contra ellos, a la vez que se escuchaban frases que advertían que "¡esto es solo el comienzo!, ¡Ese es el primer paso!", y que dejaban claro el odio que sentían hacia una aristocracia que equiparaba el descanso de los trabajadores al de los animales. Los gritos y los insultos fueron aumentando hasta hacerse insoportables. Gritos e insultos que aumentaban casi a la misma velocidad que lo hacían los refuerzos de las fuerzas del orden que ya estaban avisadas del motín que se podía producir en Hyde Park. Y a los nuevos efectivos policiales los manifestantes les recibían con “¿Dónde están los gansos? ¡Pregúntale a la policía!”. Y es que se hacía poco que un policía de Clerkenwell había realizado un robo bastante sonado, el robo de unos gansos. Una semana después, y aunque desde algún medio de comunicación se había pedido mano dura y prohibición de las concentraciones, se llevó a cabo otra protesta en el parque donde se llegaron a congregar 150.000 manifestantes y, esta vez, hasta 800 agentes de policía estaban dispuestos para mantener el orden y proteger los carruajes de la alta sociedad londinense. Pero no hubo nada que proteger; al contrario de lo que aconteció en la primera manifestación, esta vez la aristocracia no sacó sus carruajes a pasear por los caminos de Hyde Park. Las clases populares habían alzado su voz y ganado el espacio público. Eso sí, la policía comenzó a detener a manifestantes acusándoles de carteristas, algo que era falso; los manifestantes comenzaron a protestar y la policía cargó y rompió más de una cabeza. La policía no pudo impedir que se escucharan distintos discursos tales como: “¡Hombres de la vieja Inglaterra! ¡Despierta! ¡Levántate de tu sueño, o cae para siempre! No teman exigir sus derechos y privilegios, pero quítense las cadenas de la opresión y el desgobierno oligárquico. Su señoría quiere llevarnos a la iglesia y hacernos religiosos por ley del Parlamento; pero no servirá. ¿Quiénes somos y quiénes son ellos? …”. El orador y algunos de sus oyentes estuvieron entre los más de cien manifestantes que fueron detenidos. Esa misma tarde los manifestantes que se iban de Hyde Park gritaban “Ahora a Lord Robert Grosvenor's", y en la casa del Lord se juntó una multitud que gritaba que le echasen. La policía disolvió aquella congregación. Finalmente, Lord Grosvenor retiró la Ley de Comercio Dominical. Habían ganado los trabajadores. Durante años, aquel parque de Hyde Park fue escenario de otras reivindicaciones. También del Movimiento Sufragista, mitines antifascistas en los años 30 del pasado siglo... De aquellas revueltas primeras surgió lo que se ha denominado “el derecho a hablar” en Hyde Park. En el año 1872 se publicó el decreto Royal Parks and Garden's Act, que, aunque no establecía un derecho de hablar libremente como tal, lo cierto es que permitía que se hiciese en determinadas áreas específicas. Speakers' Corner se convirtió en un lugar tradicional para discursos públicos y debates para oradores anónimos y otros más famosos como fueron. Vladimir Lenin, George Orwell o Karl Marx; este último dijo que “de aquellas manifestaciones en Hyde Park diría Karl Marx que allí, en aquellos momentos, estaba naciendo la Revolución inglesa”.
Por cierto, a los autocaravanistas nos haría falta un Hyde Park donde poder gritar alto y claro que estamos rodeados de algunos alcaldes que legislan claramente contra las propias leyes.
domingo, 13 de julio de 2025
La historia personal
El significado de historia más conocido sería, tal y como la define la RAE en su primera acepción, “narración que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados”. También dice la RAE en su cuarta acepción que la historia es un “conjunto de sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, de un pueblo o nación”. Pero, ¿qué tal si hoy usamos las acepciones aprobadas por la RAE y que definen historia como: “Conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un periodo de ella”. Y a esta acepción, situada en el número cinco, le sumamos la novena acepción: “Narración inventada”.
Existen algunas más definiciones de historia aprobadas por la Real Academia, pero me quedaré con la quinta y la novena. Y es que todos tenemos una historia; quizás algunas vidas puedan ser más objeto de novela que otras o, más bien, a unas vidas alguien sea capaz de sacarle el jugo de una forma fascinante para que sean admiradas por el resto. Pero todas las vidas tienen un relato, más o menos cautivador o intenso.
También existen quienes viven rodeados de una vida inventada, inventada de cara a la “galería”. Sí, pero, ¿de qué GALERÍA hablamos? Aquí la RAE nos lo pone muy difícil; casi 20 acepciones tiene la palabrita en cuestión. Estoy segura de que tú, que me estás leyendo, sabes bien a qué me refiero cuando hablo de que alguien actúa de “cara a la galería”, construyendo una vida para ser mostrada en las redes sociales. Por tanto, podemos acotar el término galería en la siguiente definición que hace la Academia de la lengua: “Conjunto de espectadores u oyentes de carácter popular, que suelen manifestar su opinión abiertamente”.
¡VOILÀ! Ahora sí, podemos hablar de la historia de una vida inventada que algunos difunden en las RR. SS. tales como Facebook, Instagram… Vidas que buscan la aprobación de sus seguidores y el preciado "me gusta"; aunque "me gusta" no se encuentra aún en nuestro diccionario, todos comprenden a qué me refiero, ese dedo pulgar hacia arriba que indica que algo les agrada. Pero, muchas veces, esa no es la verdadera historia de sus expuestas vidas. Eso sí, cada cual es cada cual, como cantaba Serrat. La historia de cada uno de nosotros tiene un pasado, tiene blancos y negros. Algunos nacieron en hogares donde la plancha se enchufaba al cable de la bombilla colgada sobre la única mesa, la de la cocina. Otros nacieron en casas con varios salones y hasta biblioteca. Algunos se criaron junto a la mesa camilla, el botijo y las persianas de madera recogidas y apoyadas en geranios. Otros, los menos, en casas con puerta de servicio y portería. Casas abiertas a la vecina o casas donde el servicio filtraba la visita.
Mujeres que cantaban para el patio y lloraban el dolor en la soledad de la alcoba. O mujeres que leían “su libertad” a escondidas y tapaban con tules las heridas. Unos pueden haber nacido en familias donde se escuchaba un “sí, padre”, “gracias, madre”, “ten cuidado”. O quizás donde se decía: "¿Le sirvo más, señorita?", también, "ha venido la modista para probarte los vestidos". Desayunos con pan duro remojado en leche. Los menos, desayuno con bandeja y mantel de hilo en la alcoba con butacas. Verbenas de limonada y otros, tardes de Liceo. Veranos de paseos por la carretera de los pueblos. O quizás paseos luciendo sombrilla por el paseo de la Concha. Meriendas en un kiosko o con café y un suizo en el Gijón. Domingos de paseo con pipas. También domingos de mañanas de museo y tardes de barcas en el Retiro.
Cada uno tiene su propio pasado, unos con una vida más holgada que otros, pero TODAS, todas las vidas tienen una historia. No hablo aquí de la justicia o la injusticia; hablo del pasado de cada uno, que forma parte de su historia. Hablo del presente “maquillado” para reconstruir la propia historia cotidiana. La de aquellos en los que el trabajo ciego y esclavo de madres y padres hizo posible los primeros universitarios de hijos de obreros. Y la de aquellos que nacieron en casas con ascensor, aunque solo fuese de subida; de bajada aún no había.
Cada historia merece ser contada y cada uno sabrá cuál es su historia, pero la historia de cada uno de nosotros tiene llanto, rabia expresada o contenida, alegría y sueños, cumplidos unos y abandonados otros. Es nuestra vida y nuestra historia. Nuestra vida construye nuestra propia historia.
Londonderry, la primera mujer en dar la vuelta al mundo en bicicleta
A finales del siglo XIX, concretamente un 25 de junio de 1894, dos días antes de que se fundara el Comité Olímpico Internacional en París, Annie Cohen en los EEUU emprendía un gran viaje. Atrás quedarían sus tres hijos y su marido por descubrir miles de lugares en lo que sería el primer viaje realizado por una mujer montada en bicicleta dando la vuelta al mundo. Quizás una frase suya durante una entrevista nos ayuda a conocer sus inquietudes. "No siempre quise vivir mi vida en casa y tener cada año un bebé"
Era una mujer que en aquellos tiempos trabajaba también fuera del hogar, concretamente en una empresa encargada de los anuncios y de la publicidad en la prensa escrita. Fue en su puesto de trabajo cuando un buen día dos empresarios retaron a Annie con una apuesta; ellos afirmaban que ninguna mujer podría llevar a cabo la proeza que, diez años antes, había realizado el ciclista inglés Thomas Stevens. Él en 1884 había acometido tal reto subido en un monociclo.
La apuesta que estaba en juego con Annie era de 10.000 dólares si conseguía dar la vuelta al mundo en quince meses, a lo que se sumaría que durante el transcurso de la hazaña recibiría la cantidad de otros 5.000 dólares. Así fue como esta intrépida mujer se subió sobre una bicicleta Columbia que cambiaría después de la primera etapa por otra menos pesada y diseñada para hombres, la bicicleta Sterling. Por cierto, en esa primera etapa Nueva York – Chicago, no solo cambió la bicicleta, sino que también dejó atrás sus ropas femeninas y pasó a vestir pantalones.
Annie Cohen es conocida como Annie Londonderry y es que Londonderry Lithia Spring Water era una marca comercial de agua embotellada que patrocinó el viaje.
A los seis meses de iniciada la aventura, Annie llegó al puerto francés de Le Havre, y parece que a los encargados de aduana el frío de diciembre les paralizó las neuronas, o quizás estuvieron influenciados por una prensa que criticaba a la norteamericana por su extravagante vestuario y por su propia aventura. El caso es que le confiscaron la bicicleta y se quedaron con todo el dinero que había traído Annie.
Finalmente, llegó a Marsella, ayudada por una gran cantidad de seguidores que la alentaban en su desafío.
Y se convirtió en lo que ahora podríamos llamar una influencer; iba mandando telegramas y cartas a la prensa norteamericana, les relataba el paisaje que le iba acompañando por la costa mediterránea camino a Egipto, las gentes, las costumbres. Después vendrían países como Jerusalén, India, Yemen, Sri Lanka, Singapur, Vietnam y China, Japón… Y claro, sus seguidores crecían; en muchas ciudades participaba de la vida cultural dando conferencias sobre su viaje y, ¡claro!, no faltaban quienes le criticaban que en su vuelta al mundo en bicicleta usase también el barco o incluso el tren. Vamos, que eso de cruzar el Atlántico sin una bicicleta que flotara no lo veían muy bien.
Así que los viajes han estado siempre desafiando a mujeres y hombres que querían descubrir nuevos paisajes, nuevas gentes y culturas y quizás Egeria, la primera viajera de la que se tiene constancia, por cierto española, abrió un camino que seguirían muchas mujeres que se han mantenido en el olvido y el más absoluto ostracismo; es el caso de Annie, que fue famosa durante el tiempo que duró su desafío y ya.
No fue hasta el año 2007 que Peter Zheutlin, sobrino nieto de la intrépida viajera, se preocupó de recuperar toda la información y documentación de aquel increíble viaje en el libro: Around the World on Two Wheels: Annie Londonderry's Extraordinary Ride, el título traducido es Alrededor del mundo sobre dos ruedas: el extraordinario viaje de Annie Londonderry.
domingo, 6 de julio de 2025
La hija de Felipe IV y su esclavo Nabo
Hubo un tiempo en que en las cortes europeas estuvo de moda que algunas damas tuviesen a su servicio un esclavo negro.
Una de las hijas de Felipe IV, la que sería conocida como María Teresa de Austria, se casó en la primavera del año 1660 con el rey de Francia Luis XIV. El rey Sol, como era conocido, no tenía suficiente con su mujer y se rodeó de varias amantes; para justificar tal inclinación al adulterio, se dijo que la reina consorte se mostraba demasiado fría en las relaciones. Lo cierto es que la reina, alejada de su país y con un marido que solo deseaba de ella futuros hijos herederos, se sentía bastante sola; por no hablar del vacío que le hacía su suegra, Ana de Austria, que directamente la ignoraba, salvo cuando tenía que hacer de intérprete de su hijo, pues él no hablaba nada de castellano.
Fue así como surgió la amistad entre ella y un esclavo pigmeo y negro que había sido traído a Francia tras una expedición, por el Duque Beaufort, almirante de la Marina. Se le puso de nombre "Nabo" y comenzó a ser una de las personas de confianza de la reina a la que habían puesto el sobrenombre de "la sufrida".
Lo que aconteció meses después de conocerse la reina consorte y el esclavo fue que nació una niña con un color de piel oscuro y con algunas malformaciones. En la corte corrió la noticia de que la reina había parido una niña negra y todas las miradas se volvieron, como era lógico, hacia Nabo.
La versión oficial habla de que la pequeña princesa murió aun no cumplidos los dos meses de vida. Otras voces hablan de que la pequeña fue llevada fuera de la Corte para ser criada en secreto. Parece ser que se le puso el nombre de Louise Marie Thérése y que con el tiempo se convirtió en monja y fue conocida como la Monja Negra de Moret.
Que tuviese asignada una pensión por parte de la Corona y, según se aseguró, que la reina la visitara con cierta asiduidad en la abadía de Moret-sur-Loing, fue definitivo para que muchos creyeran que efectivamente era hija de la reina.
Algunos otros historiadores, los más conservadores, descartan que la reina, tan cristiana y devota, cometiese adulterio con el joven pigmeo de menos de 70 cm de altura y también que este pudiera violarla; achacan, pues, el color de la piel a una posible cianosis, también que los genes de tez oscura de los Médici hubiesen salido a flote, transmitidos por el rey francés.
La que fuese la abuela del primer rey Borbón de España, que reinó con el nombre de Felipe V, tuvo varios hijos y, salvo uno, todos murieron; el que se conoció como el rey delfín fue el único superviviente y quizás la monja negra.
Como es lógico, Nabo salió de palacio y seguramente algunas damas disfrutarían de su confianza y juegos en algún otro lugar de Francia. Lo que es casi seguro es que el rey Felipe IV nunca conoció a su posible pensaría tener una nieta negra.
Trinchar un pavo no siempre fue fácil
Hubo un tiempo en que los cubiertos no existían. Podemos afirmar que el primero de los cubiertos fue el cuchillo; él acompañó al hombre desde el principio de los tiempos, desde las primeras piedras afiladas. El Homo habilis comenzaba a despedazar a los animales cazados con el uso de utensilios afilados. Determinados hallazgos nos cuentan que hace más de 3.000 años están los primeros cuchillos en el Antiguo Egipto. Son así los cuchillos, los primeros en ser inventados y desarrollados. Las piedras afiladas, la madera, los huesos y, por fin, los metales; de ellos, el acero fue el último en ser usado. Fueron los materiales que han acompañado la evolución de este objeto cortante.
La cuchara fue el segundo de los cubiertos; con el uso del fuego y la posibilidad de poner a hervir caldos, fue necesario el uso de algún utensilio para tomar esa comida líquida. Primero fueron conchas y después los huesos sirvieron para ser tallados y hacer, en el Neolítico, las primeras y rudimentarias cucharas. Allá por el año 3000 a. C., que ya ha llovido, se usaban cucharas en Babilonia y Egipto; eso sí, su uso se sabe que estaba delimitado a las clases más altas. Ya en el siglo III a.C., su uso se extendió en Grecia a las clases más populares. Cochrane es el instrumento que se usaba en la Antigua Roma y que es el origen del nombre cuchara. OJO, que los romanos ya contaban con cubertería, al menos hablando de cucharas. Disponían de la ya nombrada cochrane; con ella se podía coger un centilitro y era estrecha y puntiaguda. La trulla, de un decilitro, era casi un cazo, vamos, algo inapropiado para comer sin babero y con boquita de piñón. La lígula era una cuchara mediana; se usaba para sopas y purés; quizás este tamaño sea el más popularizado en nuestras mesas.
La cultura olmeca, en el continente americano, ya tenía un utensilio acanalado como primitiva cuchara; corría el siglo IX o X a. C. Y ya en la Edad Media, se comenzaron a tallar los mangos de este utensilio, algo que ya hacían los persas. En España, el uso de la palabra cuchara no lo es hasta el siglo XV. Antes se llamó culiare, cuchare y, al final, cuchara. En el siglo XIII se comienza a recomendar su uso, evitando beber el caldo del cazo donde se cocinaba y que pasaba de persona a persona.
Y el tenedor es el elemento de la cubertería más moderno; hasta que se diseñó un utensilio con forma de tenedor, se comía con los dedos todo aquello que no fuese caldoso. En la Antigua Roma, los plebeyos comían con los cinco dedos; si alguien lo hacía con tres dedos, era porque pertenecía a un estatus superior. El meñique y el dedo anular quedaban así exentos de agarrar carnes o pescados asados, frutas u otras viandas. Un buen Patricio dejaba esos dos dedos colocados hacia arriba, como si esperaran que les pusieran anillos. Hasta Alfonso X el Sabio habla de la pésima educación que supone usar cinco dedos. Los primeros tenedores tenían dos dientes y, en un principio, fue un utensilio demonizado. Se pensaba que la comida debía ser cogida con los dedos porque era Dios el que ponía la comida a disposición del hombre y cogerla con un utensilio no era forma de agradecer lo suficiente ese "regalo divino". En el siglo XIII, los primeros tenedores llegados a Inglaterra no se usaron para pinchar un trozo de filete; ellos a lo suyo. Comenzaron a usarlo como arma; incluso se habla de duelo de tenedores. En el siglo XVI, los caballeros ya pudieron comprobar lo bueno que era su uso para no mancharse los encajes de la gorguera del cuello. Lo cierto es que el uso del tenedor no se extendió a la Europa Central y del Oeste hasta el siglo XVII y no llega a EEUU hasta el siglo XIX.
Y llegamos al buen uso de los cubiertos, que es para algunos un desafío a tenor de algunas fotos y vídeos que comparte la gente en redes. Y es que no solo faltaría un buen uso, por parte de los comensales, de los distintos cubiertos de pescado o carne; también parece existir bastante confusión por parte de algunos hosteleros a la hora de colocar la cubertería en la mesa. En el siglo XVIII había instructores del uso del tenedor, cómo cogerlo y cómo acercarlo a la boca. Creo que actualmente también necesitarían de ese maestro más de uno.
La correcta colocación de la cubertería sería, estando frente a nosotros el plato, situar a la derecha la cuchara y cuchillos. La cuchara en el extremo más alejado del plato y a su izquierda los cuchillos necesarios, siendo el último de ellos el de las carnes. Los filos siempre hacia dentro, mirando al plato. A nuestra izquierda, tenedores: primero de ellos y más alejado del plato, el de los entrantes, y el último de ellos, el de cuatro púas de carne. En cuanto a los cubiertos de postre, en la parte superior del plato, estando más cercano a este el tenedor y más cerca del centro la cuchara.
Igualmente, existe un lenguaje de los cubiertos poco conocido por algunos. Así, una pausa sería dos piezas de cubiertos situados en la parte más elevada del plato, marcando las diez y diez horas. Dos cubiertos cruzados indican que se ha acabado; aunque exista comida, se está pidiendo el siguiente plato. Cuchillo y tenedor situados de forma paralela y marcando las seis horas; pueden retirar el plato. Ambos cubiertos, situados también en paralelo pero indicando las nueve y cuarto, expresan que el plato era excelente. Tenedor y cuchillo formando una "X" expresan que el plato era poco apetecible.
En fin, que al igual que el abanico, el uso de los cubiertos tiene un lenguaje propio. Y así podríamos seguir con el correcto uso de las copas y servilletas; entraríamos así en una clase de urbanidad que no es la finalidad de los domingos con historia. Eso sí, debiera ser asignatura cotidiana en restaurantes; de lo contrario, pasa que una, intentando ayudar, se retira ligeramente hacia el lado opuesto de por dónde se tendría que servir o retirar el plato y ZASCA, llega el camarero y te pide que te muevas hacia el lado equivocado y contrario, le miras como diciendo...
La mochila en pinceladas de historia.
Recorrer los paisajes, los cercanos y los más lejanos, y hacerlo con una mochila a la espalda, es algo normalizado en nuestras excursiones. Pero también fue una acción que realizó Ötzi en el año 3255 a.C. Con ese nombre se conoce a una momia encontrada en los Alpes austroitalianos, la más antigua de Europa descubierta hasta ahora.
Aquella momia encontrada en el año 1991 fue posible hallarla por el deshielo de un glaciar cerca de la frontera entre Austria e Italia. El Hombre de Hielo, como se le llamó, se supone que fue una persona exploradora; llevaba consigo una rudimentaria mochila confeccionada con piel de animal y un primitivo armazón de cortezas de árbol. Helmut y Erika, los dos alpinistas que descubrieron el cadáver, pensaron que podrían ser los restos de un montañero contemporáneo. Junto al cadáver del hombre de la Edad de Bronce, al que se le ha situado en el entorno de la Val Venosta, se encontraron también un hacha rústica y un arco de madera de tejo.
Los expertos creen que alguna amenaza obligó a Ötzi a salir huyendo de forma precipitada; recorría una antigua ruta trashumante de ganado; quizás aquel hombre era uno de los primeros ganaderos de aquellos valles. Los restos de aquel hombre de hielo están en Bolzano, en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur. Si vais a viajar a Austria, os aconsejo que visitéis ese museo.
En la cultura egipcia también se han encontrado restos de antiguas mochilas; algunas de ellas se enterraban junto con el difunto para que este pudiera llevar en el viaje por la eternidad las cosas más necesarias.
Los legionarios romanos llevaban consigo la sarcina, una alforja donde poder transportar sus efectos personales. En la Columna de Trajano, un monumento de 30 metros de altura y concluido en el año 113 en Roma para celebrar la conquista de Dacia, se puede ver una sarcina. En ella se aprecian objetos de uso común como cacerolas, ropa y botellas que conformaban el equipaje de aquellos legionarios.
Fue en 1909 cuando el sindicalista noruego Ole F. Bergan diseñó la primera mochila que podemos decir que más se asemeja a las que conocemos en la actualidad.
En 1922, Lloyd Nelson inventó el que se llamó Trapper Nelson’s Indian Pack Board, una mochila con estructura rígida en su parte externa ideal para hacer senderismo.
El coronel Henry C. Merriam hizo años más tarde una mochila militar diseñada para adaptarse a la espalda.
Y en el año 1950, Ake Nordin diseñó un modelo más cómodo de llevar a la espalda; era de algodón con estructura de madera y correas de cuero.
Podemos decir que a lo largo del siglo XX el montañismo y la escalada han contribuido al desarrollo de las mochilas tal y como ahora las conocemos. Fue Gerry Cunningham, el que fuera inventor de la cremallera en el año 1938, quien, gracias a su afición a la escalada, diseñara la primera mochila de nylon cuando corría el año 1967. Con el tiempo, en la segunda mitad del siglo XX, el uso de la mochila se extendió al uso escolar y en nuestros días es también un elemento cotidiano tanto para personas jóvenes como para más mayores.
Una curiosidad: en el año 2012, se puso a la venta la mochila que, hasta entonces, fue la mochila más cara del mundo; alcanzó el precio de 55.000 dólares. Fue un diseño en piel de cocodrilo del Nilo en el que colaboró el artista Damien Hirst, junto con sus creadoras Mary Kate y Ashley Olsen. Actualmente, la firma de moda Louis Vuitton tiene a la venta una mochila, también de piel de cocodrilo, con el precio de 79.000 dólares.
En fin… unos precios escandalosos que, bajo mi punto de vista, rozan la inmoralidad.
Feliz semana y buenas rutas con mochila.
sábado, 5 de julio de 2025
Lago Achensee y los trenes de vapor
El lago de origen glaciar Achensee, situado a 929 metros sobre el nivel del mar, no solo es el más grande del Tirol, también es el más extenso de Austria. La profundidad máxima de este lago se sitúa en 133 metros; tiene unas dimensiones de 8.4 km de largo y 1 km de ancho.
Un lago donde en sus aguas cristalinas y de un maravilloso azul turquesa se reflejan las montañas que lo rodean. A lo largo del perímetro del lago se encuentran pueblos tiroleses y lugares muy singulares como el que denominan el fiordo del Tirol.
El lago Achensee fue donado allá por el siglo XII a la abadía de la montaña de San Jorge St. Georgenberg en Stans por los señores de Schlitters.
Ya en el siglo XV se construye la llamada Posada Real de Pertisau que, con el tiempo, comenzaría a utilizar el emperador Maximiliano I para la práctica de sus dos aficiones, la caza y la pesca.
Un siglo más tarde, el turismo llega al lago de la mano del archiduque Fernando II de Austria, quien llevó al lugar barcas para su disfrute personal y para sus invitados de la Corte.
En el último tercio del siglo XIX se inaugura el primer barco de vapor para uso turístico, pero, sobre todo, para comunicar los distintos pueblos que se sitúan a la orilla del mar del Tirol, como también es conocido este lago.
En 1889, tan solo dos años después de inaugurado el barco de vapor, se pone en funcionamiento el primer tren cremallera de mercancías de Europa. Y es precisamente de este tren de lo que quería hablaros, un tren que parte de la vecina localidad de Jembach, situada a unos 35 kilómetros de Innsbruck, la ciudad conocida por su famoso tejadito de oro y los saltos de trampolín de año nuevo.
Nosotros disfrutamos del viaje en aquel tren en el año 2007; aún recuerdo aquella sensación al sentarnos en los asientos de madera y escuchar el silbato del tren dando el pistoletazo de salida. La antigua locomotora de vapor, que empujaba los vagones desde la parte trasera, comenzó a sumergirnos en otra época, en otro siglo. A lo largo de 6,79 kilómetros, el tren fue superando los 440 metros de desnivel gracias a un traqueteo constante. Y al final del trayecto, el inmenso lago.
Y recordando este viaje, he tenido la duda de cuándo se inauguró el primer tren de vapor en España. ¿Cuándo desapareció el último tren de vapor de nuestras vías ferroviarias?
A la primera pregunta, la respuesta es que el primer tren en nuestro país se inauguró un 28 de octubre de 1848, entre Barcelona y Mataró.
En cuanto al primer tren cremallera en España, fue el de Montserrat; esta línea fue inaugurada en 1892 desde Monistrol hasta el mismo monasterio.
En cuanto a la segunda duda que me surgía, fue en junio de 1995 cuando RENFE dio por clausurada la tracción de vapor en los trenes que recorrían España. Ese día en Vicálvaro-Madrid se apagó la máquina 142F-2348, una locomotora “Mikado”, última serie que prestó servicio regular en los ferrocarriles españoles.
Queda pendiente el hablar del tren cremallera más empinado del mundo con una pendiente del 48 % en el monte Rigi, Suiza.
Nota: Los billetes para el tren de vapor de Achensee se pueden comprar combinados, de ida y vuelta, con un viaje en barco por el lago. Este año 2022 el precio del billete combinado era de 49 euros.
A lo largo del lago tenéis aparcamientos de pago para estacionar la autocaravana, también dos campings. Nosotros aparcamos en el pueblo de Jembach para subir con el tren. Buena ruta.
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