El significado de historia más conocido sería, tal y como la define la RAE en su primera acepción, “narración que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados”. También dice la RAE en su cuarta acepción que la historia es un “conjunto de sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, de un pueblo o nación”. Pero, ¿qué tal si hoy usamos las acepciones aprobadas por la RAE y que definen historia como: “Conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un periodo de ella”. Y a esta acepción, situada en el número cinco, le sumamos la novena acepción: “Narración inventada”.
Existen algunas más definiciones de historia aprobadas por la Real Academia, pero me quedaré con la quinta y la novena. Y es que todos tenemos una historia; quizás algunas vidas puedan ser más objeto de novela que otras o, más bien, a unas vidas alguien sea capaz de sacarle el jugo de una forma fascinante para que sean admiradas por el resto. Pero todas las vidas tienen un relato, más o menos cautivador o intenso.
También existen quienes viven rodeados de una vida inventada, inventada de cara a la “galería”. Sí, pero, ¿de qué GALERÍA hablamos? Aquí la RAE nos lo pone muy difícil; casi 20 acepciones tiene la palabrita en cuestión. Estoy segura de que tú, que me estás leyendo, sabes bien a qué me refiero cuando hablo de que alguien actúa de “cara a la galería”, construyendo una vida para ser mostrada en las redes sociales. Por tanto, podemos acotar el término galería en la siguiente definición que hace la Academia de la lengua: “Conjunto de espectadores u oyentes de carácter popular, que suelen manifestar su opinión abiertamente”.
¡VOILÀ! Ahora sí, podemos hablar de la historia de una vida inventada que algunos difunden en las RR. SS. tales como Facebook, Instagram… Vidas que buscan la aprobación de sus seguidores y el preciado "me gusta"; aunque "me gusta" no se encuentra aún en nuestro diccionario, todos comprenden a qué me refiero, ese dedo pulgar hacia arriba que indica que algo les agrada. Pero, muchas veces, esa no es la verdadera historia de sus expuestas vidas. Eso sí, cada cual es cada cual, como cantaba Serrat. La historia de cada uno de nosotros tiene un pasado, tiene blancos y negros. Algunos nacieron en hogares donde la plancha se enchufaba al cable de la bombilla colgada sobre la única mesa, la de la cocina. Otros nacieron en casas con varios salones y hasta biblioteca. Algunos se criaron junto a la mesa camilla, el botijo y las persianas de madera recogidas y apoyadas en geranios. Otros, los menos, en casas con puerta de servicio y portería. Casas abiertas a la vecina o casas donde el servicio filtraba la visita.
Mujeres que cantaban para el patio y lloraban el dolor en la soledad de la alcoba. O mujeres que leían “su libertad” a escondidas y tapaban con tules las heridas. Unos pueden haber nacido en familias donde se escuchaba un “sí, padre”, “gracias, madre”, “ten cuidado”. O quizás donde se decía: "¿Le sirvo más, señorita?", también, "ha venido la modista para probarte los vestidos". Desayunos con pan duro remojado en leche. Los menos, desayuno con bandeja y mantel de hilo en la alcoba con butacas. Verbenas de limonada y otros, tardes de Liceo. Veranos de paseos por la carretera de los pueblos. O quizás paseos luciendo sombrilla por el paseo de la Concha. Meriendas en un kiosko o con café y un suizo en el Gijón. Domingos de paseo con pipas. También domingos de mañanas de museo y tardes de barcas en el Retiro.
Cada uno tiene su propio pasado, unos con una vida más holgada que otros, pero TODAS, todas las vidas tienen una historia. No hablo aquí de la justicia o la injusticia; hablo del pasado de cada uno, que forma parte de su historia. Hablo del presente “maquillado” para reconstruir la propia historia cotidiana. La de aquellos en los que el trabajo ciego y esclavo de madres y padres hizo posible los primeros universitarios de hijos de obreros. Y la de aquellos que nacieron en casas con ascensor, aunque solo fuese de subida; de bajada aún no había.
Cada historia merece ser contada y cada uno sabrá cuál es su historia, pero la historia de cada uno de nosotros tiene llanto, rabia expresada o contenida, alegría y sueños, cumplidos unos y abandonados otros. Es nuestra vida y nuestra historia. Nuestra vida construye nuestra propia historia.
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