Días que se apagan dejando su huella en la memoria, sellando vivencias que se quedan suspendidas entre la brisa y la sal, acumulando sentimientos de admiración hacia quienes habitan la mar como quien respira.
Respeto profundo a quienes, con manos curtidas y gesto sereno, arrastran sogas, ordenan redes y despiertan al día siguiente el antiguo pulso del oficio, el ritual paciente del mar.
Así transcurre la vida al compás de la arena y la marea, donde la #Xávega no es solo pesca, sino herencia, esfuerzo y belleza compartida en la orilla de una parte de Portugal.

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