lunes, 20 de abril de 2026

Mañanas frias, chimenas desnudas

 

 
 

 
 
¿Cuántas veces se asomó la curiosidad a ese balcón?
¿Cuántas lágrimas se contuvieron al comprobar que el camino rubricaba la despedida?
¿Cuánta alegría se sentiría al confirmar un regreso?
 
Los cables aún escriben, en minúscula, curiosidad, desconcierto, recordando la llegada del progreso.
Y ahora, ni saludos, ni despedidas, ni ... Ni vida.
Ahora, hoy, solo el cielo es capaz de dejar el despoblamiento en segundo plano.
Si acaso, a lo lejos, se escuchan algunos cencerros, ellos son los encargados de poner en valor los recuerdos de otros tiempos.
Mañanas frías, chimeneas mudas.

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