domingo, 8 de febrero de 2026

Realidad artística

 


 

Se dice que una obra de arte es el resultado de la imaginación del artista que la realiza, que es la plasmación de su idea. Además, el arte puede ser y es interpretado por público y crítica. Tanto es así que, hasta hace poco, un cuadro estuvo expuesto en las paredes de un museo al revés durante décadas. Me estoy refiriendo al cuadro pintado por Piet Mondrian, el que fue el padre del neoplasticismo. El cuadro tenía por título New York City I. Un cuadro de líneas geométricas de color, las señas de identidad del artista holandés.

Pues bien, como dije antes, durante décadas vio el cuadro al revés. Y durante TODO ese tiempo se escucharon y leyeron opiniones sobre el cuadro expuesto. Sobre su belleza, la idea que transmitía el artista, su geometría, su perfección… Fue durante una exposición itinerante en el Kunstsammlung de Düsseldorf, en Alemania, que la comisaria de la exposición se dio cuenta del error. El cuadro se había colgado boca abajo siempre; durante años y años se había interpretado la idea del artista completamente al revés. Todo lo dicho sobre la idea del artista quedaba en entredicho. Ese cuadro, con líneas de coloridas cintas adhesivas, es claro ejemplo de cómo muchos críticos de arte son capaces de buscar las palabras exactas para definir lo que solo ven ellos; nos cuentan lo que imaginan ellos. Por no hablar de ese público "experto" que digiere cualquier obra que se les presente, si tras ella existe una galería X, un interés ajeno al arte o publicidad pagada para crear opinión.

Ayer paseamos Arvi y yo y descubrimos arte. Bueno, Arvi no lo tenía tan claro; hasta se puso gafas para ver mi realidad artística. Mi mirada ayer veía arte en hierros oxidados, partes de un proyecto inacabado. Hierros pegados a la tierra, que han encontrado un fin, señalar la ermita.

Arte que, al ser creado hoy, bien podría pertenecer al dadaísmo, ese movimiento artístico nacido como repulsa a la Primera Guerra Mundial. Hoy también vivimos una escalada belicista que ya muchos adjetivan, abiertamente, como un acercamiento peligroso a una Guerra Fría.

Por cierto, Arvi, con su pose, tapó con una de sus orejas la ermita; fue casualidad. Lo digo así, entre amigos, no sea que venga un crítico de arte a buscar otra explicación a la posición de mi perra y de una de sus orejas.

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