Paseos de invierno por Mingorría.
Hoy, como muchos días, salí a pasear, hoy salí a pensar y, sobre todo, pensarme.
Caminando y pensando, pensando mientras camino.
Mirando el sendero, fijándome en la cosecha que asoma, en el barbecho como herida en la tierra; siguiendo el vuelo de ese milano que hoy, con el viento, no volaba, planeaba.
Hoy me pensé en el presente y me pensé en el futuro, el más amable y el incierto.
Caminé esta mañana y pensé.
Hoy pensé y caminé y busqué un lugar donde descansar y descansé, descansé junto a una encina que me ofreció un repertorio increíble de matices.
Allí encontré el cascabullo solitario y aún sujeto a la rama, mirando con envidia a la bellota que aún se mantenía entera y sujeta.
Y encontré brotes y hasta una mariquita, si, si, allí estaba sujeta a una rama, durmiendo su vida acabada.
Y si salí a pensar y pensarme y a disfrutar de lo cotidiano entre viaje y viaje.

No hay comentarios:
Publicar un comentario