La reina Sancha Alfónsez de León (1013–1067), conocida más como Sancha de León, fue fundadora de algunos monasterios, con poder femenino. Entre ellos se encuentra el de San Pelayo en Oviedo, que, además de centro religioso, fue un lugar donde las mujeres de origen noble recibían educación. Las monjas que a él acudían aprendían a leer y a escribir y lo hacían en latín. Visto en perspectiva, podemos decir que aquel monasterio fue, en cierta medida, un lugar de empoderamiento femenino. Ellas, además de recibir educación, podían gestionar las tierras y de alguna forma tener poder político.
Se han encontrado documentos de la época, donde la reina no solo firmaba junto al rey Fernando I de León, sino que también lo hacía en solitario, lo que demuestra que su opinión y su poder estaban reconocidos.
Sancha y Fernando también fueron los promotores de uno de los manuscritos más importantes e influyentes de la época, un texto clave de la literatura religiosa medieval europea: El Beato de Fernando I y doña Sancha. Este códice medieval contenía un Comentario al Apocalipsis del Beato de Liébana, un monje del siglo VIII. En el manuscrito aparecen los nombres de Sancha y Fernando inscritos, lo que demuestra que participaron activamente en su producción y que Sancha tenía interés en obras de conocimiento e imagen religiosa. Concretamente en esta obra, donde se explicaban las profecías del Apocalipsis de forma simbólica y visual, con miniaturas que representaban visiones celestiales, demonios y escenas del juicio final, doña Sancha participó activamente como mecenas, supervisando la creación de miniaturas y la preservación del texto.
En resumen, El Beato de Fernando I y doña Sancha no era solo un libro religioso, sino también un símbolo del poder, la cultura y la influencia de la reina Sancha. Ella, aunque en una época muy limitada para las mujeres, dejó su huella en tinta y oro en las páginas de aquel manuscrito.
Me
permito terminar esta pincelada de historia invitándoos a ver el
manuscrito en cuestión, que podáis disfrutar de sus detalladas
ilustraciones donde se mezclan símbolos cristianos y visiones
apocalípticas, innovadoras para la época; para ello os dejo el
siguiente enlace:
https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=179b78f4-4377-498e-a1f9-bcbdf2d6d027
Se me olvidaba; se dice que en el intercambio de mensajes de doña Sancha con otros miembros de la nobleza, le gustaba usar el verso y buscar la rima. Seguramente ello hacía que la correspondencia fuese, en cierta medida, más amena, como espero que amena os haya parecido esta reseña de la reina leonesa y del famoso códice.

