Aquel día, como otros muchos en la India, pareciera que el dios Krishna, ese que es representado como un pastor, había dejado desatendido al rebaño. Y la vaca, protegida con una saya de yute, para salvaguardar su representación sagrada, como lo son todas las vacas indias, miraba al extranjero como queriendo decir:
"¿Por qué osas mirarme de forma tan insolente? Debes saber que yo soy la representación de la madre tierra, de su propia fertilidad; además, soy símbolo de abundancia. Por tanto, deja de molestar mi pausado viaje."
Bueno, también es verdad que lo mismo no dijo eso, pero ¿quién va a desmentir lo sentido ante aquel animal de mirada fija?

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