Cuando le concedieron el Nobel de Literatura, mucha gente no lograba entender tal reconocimiento a un cantautor. Quizás muchas de aquellas personas desconocían la labor de Robert Allen Zimmerman, si Zimermman como la marca de pianos, así se llama el que todos conocemos por Bod Dylan y que nació en Minnesota en el año 1941. Aquel que un dia dijo de Pablo Picasso: “Él partió por la mitad el mundo del arte y lo abrió como si fuera un huevo”. Por cierto, Bod Dylan no fue a recoger el premio concedido por sus letras de canciones comprometidas y muchas de ellas en favor de los derechos humanos. El cantante al que recordamos con su guitarra y con la armónica, esta última la tocó por primera vez en una actuación en el año 1961, hizo una famosa actuación en 1978 en Nuremberg, en el mismo lugar donde Hitler hizo algunos de sus discursos, allí ante más de 80.000 personas actuó pero antes hizo que el escenario estuviese en el lugar contrario desde donde el genocida arengaba a los suyos. De esa forma consiguió que todos los miles de presentes dieran la espalda y el lugar donde acaba la espalda a ese lugar un día ocupado por el dictador.
En España, fue en el años 1984, me acuerdo porque mi hijo estaba a punto de cumplir su primer mes, cuando mas de 25.000 personas en el estadio del Rayo Vallecano se juntaron para escuchar primero, al talonero de aquel concierto, a Santana y después, al cantautor de los maravillosos ojos azules. La primera frase que dijo tras subir al escenario fue: ¡Sois cojonudos! Imaginaros los aplausos.
Aquel cantante que dijo que sus primeras letras nacieron de forma mágica, que nunca quiso ser ni un salvador ni un profeta y que a lo mejor lo que quiso es ser Elvis, aquel cantautor compuso letras con fuerte compromiso como lo fue la de "Hurricane". Aquella en la que narraba la historia de Huracán Carter, aquel boxeador negro que fue injustamente encarcelado y condenado a tres condenas perpetuas por tres crímenes no cometidos y que pasó injustamente 20 años en la cárcel. Un compromiso que le llevo a participar en varios conciertos para recoger fondos para la defensa de aquel negro injustamente encarcelado y, sobre todo, a obligar a la poderosa CBS a que incorporara aquella canción en uno de sus discos si es que quería ser su casa discográfica. Finalmente aquel boxeador salió de la cárcel y dedicó su vida a defender a los injustamente encarcelados, que por cierto, si eres negro tienes más papeletas de serlo en aquel poderoso país.
“… Aquí viene la historia de Huracán Carter el hombre al que las autoridades vinieron a culpar por algo que nunca hizo. Le metieron en una celda, pero una vez, pudo haber sido el campeón del mundo. ...”
Y ¿quien no ha escuchado su Masters of war (Señores de la guerra)? Esa famosa canción en la que Dylan se compromete con la realidad de su país y canta, en tiempos de la Guerra del Vietnam en favor del Pacifismo y en contra de la guerra. Y que comienza con estas primeras afirmaciones:
“Vengan señores de la guerra, ustedes que fabrican todas las armas, ustedes que fabrican mortíferos aviones, ustedes que fabrican grandes bombas, ustedes que se escondéis tras muros, ustedes que se esconden tras escritorios, sólo quiero que sepan que veo a través de sus máscaras. (…)”
Por cierto en el 2011 el cantautor dio su primer concierto en la ciudad vietnamita de Ho Chi Minh la que un día se llamó Saigón.
Junto con Bod Dylan, creo que son muchos los cantautores que merecían un galardón semejante, por su compromiso con el tiempo que les tocó o toca vivir, no nombro a ninguno por miedo a dejarme alguno fuera. A todos ellos gracias por sus letras, su voz y su compromiso.
Alguien dijo alguna voz que a Bod Dylan no había que escucharle, que era necesario leerle, que razón tenia. Leer también cuando escribe de amor:
“Se sentaron en el parque mientras el cielo se oscurecía. Ella lo miró y él sintió una chispa. Un cosquilleo en los huesos. Entonces se sintió solo, lamento sus faltas,l y aguardo atento a un simple giro del destino. Bordearon solo el viejo canal, un poco confundidos, lo recuerdo bien, y entraron a un extraño hotel con destellos de luces de neón. (…)” Simple Twist of Fate.
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