El uso de las gafas de sol está a la orden del día; todos saben lo perjudicial que son los rayos del sol para nuestros ojos, sobre todo cuando se va a estaciones de esquí.
Y de ese perjuicio sabían mucho los esquimales que vivían en tierras cubiertas de nieve allá por el año 1.000. En aquellos momentos inventaron unas gafas que no eran de cristal; estaban fabricadas en huesos tallados y abriendo en ellos una estrecha ranura por donde mirar; de esa forma se atenuaba la cegadora luz del sol reflejándose sobre la nieve.
Ya en el siglo XII en China se extendió el uso de unos cristales ahumados que permitían esconder la mirada, pero no de los rayos del sol. En aquel siglo, el uso de estas primeras gafas de sol, fabricadas con cuarzo ahumado, estaba ligado a los jueces durante los procesos judiciales. Al tapar los ojos, escondían cualquier indicio que pudiese escapar con la expresión de la mirada y que desvelara un veredicto antes de ser promulgado.
En el siglo XV, llegaron a China, procedentes de Italia, las que podemos considerar las primeras gafas de sol graduadas y su uso seguía restringido al mundo de los jueces.
Por cierto, en la actualidad el uso de las gafas de sol también va ligado a los juicios; ¿quién no ha visto salir a un famoso, después de ser juzgado en un juicio, con sus gafas de sol como escudo?
Tenemos que remontarnos a la segunda mitad del XVIII; es entonces cuando el uso de gafas tintadas se extiende en Occidente. Los primeros colores con los que se tintaron las gafas fueron el azul y el verde y fue James Ayscough quien pensó que de esa forma se podían corregir problemas visuales. Por tanto, aquellas primeras gafas de color no tenían el fin de evitar los rayos solares.
Cuando su uso se extendió aún más, ya a finales del siglo XIX y primeros años del siglo pasado, lo hizo como una herramienta de ayuda “médica” a las personas que padecían sífilis. Esos enfermos tienen sensibilidad a la luz y el uso de unas gafas con cristales oscuros estaba recomendado para esos enfermos. Por cierto, durante siglos se consideró que fue Colón y su tripulación quienes trajeron de las Américas la sífilis y después esta se extendería a toda Europa. Actualmente, esa sucesión de acontecimientos está en entredicho por alguna parte de la comunidad médica.
Con los locos años veinte, el uso de la gafa de sol se extendió entre famosos y personas ricas; el precio de este tipo de lentes era prohibitivo para el resto de la población. Hasta que en el año 1929 Foster Grant Company comenzó con la fabricación y distribución de las gafas de sol, haciendo que su precio comenzase a ser asequible para las clases medias norteamericanas y europeas.
En 1933, los aviadores comenzaron a usar gafas de sol para evitar deslumbramientos en los vuelos; aquellas primeras gafas de sol se fabricaron en Estados Unidos por Bausch & Lomb y pronto su uso se extendió en el ejército norteamericano.
¿Quién no asocia las famosas gafas Ray-Ban a los aviadores de la Segunda Guerra Mundial? Desde 1937, el uso de estas gafas se extendió al público en general y traspasó las barreras del propio ejército y del país.
Después ya todos sabemos: gafas de sol como artículo de distinción, para hacer deporte, para disimular las ojeras de una noche movida y gafas de sol para esconderse.

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