domingo, 29 de junio de 2025

La Patagonia chilena

 


¿Me acompañas por un viaje que te llevará por lugares que nunca soñaste? 1240 kilómetros que nos acercarán a fiordos, a glaciares y volcanes, que nos deslumbrarán con inmensos lagos y ríos de aguas turquesas y cristalinas.

Han pasado más de 50 años desde aquel 11 de septiembre de 1973 cuando, en la radio chilena se pudo escuchar la ya famosa frase de “Llueve sobre Santiago”. Aquel día un golpe de Estado cambiaba el rumbo de Chile. El presidente Salvador Allende, elegido democráticamente, moría tras el asedio militar a la Casa de la Moneda por parte del ejército sublevado; Augusto Pinochet arrebata la voz al pueblo y se convertía en un presidente no elegido.

Es durante el régimen dictatorial que se construye la conocida como Carretera Austral. Y es que la Cordillera andina, naciendo o muriendo, según se mire, convierte esa parte de Chile en un paisaje indescriptible y hasta entonces intransitable por carretera. Antes de que existieran esos pocos más de 1200 km de carretera, Puerto Montt era el último lugar del Chile continental al que era posible llegar con vehículos.

La Pampa chilena nada tiene que ver con la planicie de la Pampa argentina. La Carretera Austral, a poco más de 50 kilómetros de su inicio, se encuentra con uno de los fiordos chilenos, lo que obliga a coger un transbordador si se quiere seguir ruta. Estaremos cruzando el fiordo de Reloncaví.

Para atravesar el fiordo es necesario embarcar en Caleta Arena para desembarcar media hora después en Caleta Puelche.

Antes habremos dejado a nuestra izquierda el Parque Nacional Alerce Andino, donde se puede disfrutar de unos de los bosques más antiguos del mundo. Aquí se pueden encontrar los últimos alerces milenarios del planeta, con entre 2.000 y 500 años. Durante muchos, muchos años, este árbol fue utilizado para la construcción de viviendas y de barcos y actualmente es una especie protegida. Este majestuoso árbol en su etapa adulta puede llegar a medir 50 metros; necesita que pasen quince años para crecer un centímetro.

Si quieres acampar en plena naturaleza y en el interior de este bosque, puedes hacerlo en el mirador de Correntoso, también en el Lago Sargazo.

Dejaremos atrás el Parque Nacional y llegaremos a un lugar donde los volcanes serán los encargados de imponer su silueta en el paisaje. Los volcanes Michinmahuida, Corcovado, Melimoyu y Chaitén. Este último mostró su furia al mundo en 2008 cuando despertó de su letargo; en el pueblo del mismo nombre aún se pueden encontrar calles destruidas tal la erupción.

Nos acercamos hasta el Parque Pumalín Douglas Tompinks, un parque de muy nueva creación pues fue en 2018 cuando esta zona de mas de 400.000 hectáreas quedó protegida. Anteriormente era un parque de aventuras privado. Quizás os suenen las marcas North Face y Esprit y es que Douglas Tompkins, el propietario de las famosas marcas, también había comprado las primeras 17.000 hectáreas de terreno en lo que hoy es el corazón del parque Pumalín. Este filántropo dejó los negocios y se centró en la conservación del territorio; su lema fue “vivir de los bosques sin talarlos”.

Murió Tompkins en el Lago General Carrera, a la edad de 72 años; murió en su Edén particular tras volcarse su kayak y sufrir una hipotermia.

Y nuestro camino sigue y, tras pasar la zona volcánica, aparecen los glaciares, poniendo un gorro blanco a las montañas que arropan a la Carretera Austral. Y uno en concreto es utilizado para hacer escalada; hablamos del ventisquero Colgante o Queulat, a medio camino entre Chaitén y Coyhaique. Quizás antes de visitar este impresionante glaciar te apetecerá visitar el Puyuhuapi, un pequeño pueblo costero situado a 400 kilómetros del que fue nuestro punto de partida de esta maravillosa carretera. El pueblo se aferra al fiordo que le brinda sus aguas para que descansen las barcas cuando no faenan.

La carretera sigue su curso aún de asfalto y se encuentra con Coyhaique, la más poblada y la última gran urbe que te encontrarás en tu camino al sur. Está situada en la confluencia de los ríos Coyhaique y Simpson, por tanto, un lugar de tierras fértiles rodeadas de bosques. Si recorres esta ciudad, llegarás a su Plaza de Armas de forma pentagonal y donde se celebra un importante mercado de artesanía. Busca también la Piedra del Indio cerca del río Simpson.

Una vez acaba el asfalto de la Carretera Austral, el camino sigue por pista que ya nos acompañará hasta donde la carretera muere, en Villa O’Higgins.

Ahora la carretera nos acercará a tesoros paisajísticos como el Parque Nacional de Cerro Castillo con uno de los senderos más espectaculares de la Patagonia, el circuito de las Horquetas. En este parque es posible acampar en unos quince lugares debidamente señalizados.

Y llegaremos a Puerto Murta junto al lago de los dos nombres, General Carrera/Buenos Aires, según si le pisas desde Argentina o Chile. Llamado el Océano de los Andes, este lago es el segundo más extenso de toda Sudamérica. Antes de que se impusieran las fronteras políticas, este inmenso lago era llamado Chelenko por el pueblo tehuelche.

En este lago no se puede dejar de visitar Puerto Río Tranquilo, cerca de frondosos bosques, glaciares y valles que se encajonan entre montañas. Y donde no hay que dejar de visitar Las Capillas de Mármol, también conocidas como las Catedrales de Mármol. Paredes del Chelenko esculpidas que hacen que sus formaciones en forma de columna parecieran que están para proteger aguas cristalinas como si fuesen capillas. Un lugar único para disfrutar enfocando con nuestras cámaras de fotos.

Y cómo no, debemos acercarnos al hielo patagónico; estamos en la región chilena de Aysén. Los hielos que durante miles de años han cubierto esta parte de Chile ahora se extienden por más de 4.000 metros cuadrados. Aquí podemos disfrutar del Ventisquero San Rafael.

Llegados a Puerto Río Tranquilo, la Carretera Austral se encajona entre la Cordillera Andina y las montañas del Campo de Hielo Sur.

Llegaremos a encontrarnos con el río Baker, que durante los primeros kilómetros desde que nace discurre en paralelo a la Carretera Austral. Sus aguas turquesas hacen que los amantes de la fotografía necesiten parar más de una vez el viaje para dejar constancia de la belleza del paisaje.

Y así se llega, tras un desvío de la Carretera Austral a Caleta Tortel, llamado también el pueblo de las pasarelas; un pueblo rodeado de fiordos e islas y donde no llegó un coche hasta el año 2003. Anteriormente, a este lugar se llegaba por aire o en barco. Caleta Tortel es un desvío de la Carretera Austral; existen otras dos posibilidades, una Puerto Yungay, durante décadas el final de esta carretera, y también Villa O’Higgins, el que actualmente es el destino final al que nos lleva la actual carretera.

Villa O’Higgins fue fundada en el año 1966 tras el conflicto del Lago del Desierto, en el que murió un carabinero. Fue entonces cuando Chile decidió que las pocas casas que allí había fuesen una ciudad; de esta forma se dejaba claro ante Argentina que aquel territorio era chileno. Un lugar situado entre montañas y rodeado de lagos y donde comienzan los hielos patagónicos del sur, una masa de hielo que solo es superada por la Antártida y por Groenlandia. Y se pueden contar por decenas sus glaciares; hasta 49 es posible contar en estos hielos ya repartidos entre Chile y Argentina. Casi 350 kilómetros de masa helada donde destacan el glaciar Perito Moreno y, por grande, el Pío XI, el mayor de todo el hemisferio sur, sin contar la Antártida.

Es hora de poner punto final a este viaje soñado y poner todas las ilusiones en realizarlo alguna vez.





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