domingo, 8 de junio de 2025

El barranco de Colca entre Collaguas y Cabanas

 


Hubo un tiempo en que los Collaguas y los Cabana eran los únicos que conocían y habitaban un lugar del que se dice que es el cañón más profundo del mundo: 3260 metros. Aquellos primeros habitantes se instalaron allí, lejos de la nobleza inca, y en ese lugar permanecieron por siglos, completamente perdidos, a los ojos de los forasteros, aquellas dos etnias llegadas desde el altiplano. Los Collaguas se hacían modificar sus cabezas para que tomasen una forma alargada y de esa forma diferenciarse de la otra etnia que vivía en el lugar. Por su lado, los Cabanas también querían diferenciarse y también modificaban sus cabezas. A los recién nacidos les colocaban una tablilla en su frente para que esta tomase una forma cuadrada. Estos dos pueblos, plenamente soberanos, un día vieron cómo llegaban las tropas de Mayta Capac, el que fuera cuarto gobernador de los incas. Este no necesitó desplegar sus dotes militares, que eran muchas, para conquistar aquel territorio; simplemente enamoró a la hija del cacique y fue así como, sin emplear la fuerza, aquel gobernador consiguió que el pueblo jurase obediencia al imperio de Cuzco. Los Cabanas no terminaron de estar muy de acuerdo en que se perdiera poder e independencia. Es posible visitar en este valle las ruinas de la ciudadela de Uyo-Uyo, el lugar de la cultura collagua hace más de 500 años, y es posible ver el antiguo sistema de riego y las terrazas de cultivo que utilizaban; para llegar hay que partir desde la plaza de armas del pequeño pueblo de Yanque. Una leyenda popular cuenta que en el Valle de Colca, que por cierto son las primeras letras de los dos pueblos indígenas que lo habitan, donde se unen el río y el cielo, el sol y la luna, se produjo un gran diluvio que inundó todo el territorio; hombres, flora y fauna fueron salvados en un arca. Cuando cesó la lluvia, la tierra descendió junto con el agua; así fue como se formaron los barrancos, como algunas grandes rocas quedaron para siempre situadas y como ríos, torrentes y riachuelos marcaron su cauce. Así fue como nació el gran barranco del río Colca. Aunque la lluvia había cesado, los hombres aún desconfiaban y, de esa forma, soltaron al cóndor. Este volvió varias veces hasta que hubo una vez en que ya no regresó. Fue ese el momento en que los hombres supieron que ya podían bajar del arca; es desde entonces que los cóndores viven en la parte alta del cañón. Es ese el lugar del mundo donde es posible apreciar su vuelo en las primeras horas del día. Para ver el vuelo del cóndor, sin duda el mejor lugar es el mirador de la Cruz del Cóndor; en ese mirador estaremos situados a 1.200 metros sobre el barranco y frente a nuestros ojos tendremos el nevado Mismi de más de 5.625 metros. En la cresta afilada de ese nevado de más de 1,5 km de largo, se está ante dos vertientes: la que va al río Colca, que desembocará en el Pacífico, y la que va hasta las aguas del río Carhusanta, que desembocará en el Atlántico.

Este espectacular paisaje del barranco de Colca está situado en la cordillera volcánica más activa del mundo, allí donde se puede ver a las vicuñas y donde los cielos los sobrevuela el cóndor andino, el ave rapaz más grande del mundo y el animal sagrado de los incas, porque a este territorio se le llama también el Valle de los Incas. Para viajar a este paraíso andino, mejor partir desde Arequipa, donde a lo mejor te sorprenden con el regalo de una cantuta, la flor nacional del Perú. Una vez en el cañón, con más de 100 kilómetros de longitud, es posible apreciar cascadas, géiseres, lagos y hasta aguas termales que llegan a los 39 grados centígrados, todo ello rodeado de conos volcánicos. Fue la lava de esos volcanes la que moldeó este lugar y que además hizo posible el “bosque de piedras”, rocas con formas singulares y que son producto de las explosiones volcánicas. A diferencia de la leyenda antes comentada, todo el cañón es resultado de la actividad volcánica de los volcanes Sabancaya y Hualca; es por ello que también se conoce a este valle como el valle de fuego. Estamos en el territorio del río Colca, que mide más de 450 kilómetros y que aquí acompaña al valle de Colca. Pero además es posible llegar a un oasis, el llamado oasis de Sangalle, sin duda un lugar increíble allá abajo, en pleno barranco; su microclima permite el crecimiento de plantas y frutos en sus más de 50 hectáreas de superficie. En ese lugar de riqueza vegetal y faunística se encuentra también la cueva y la roca llamada Troja-Rumi, también las cataratas de Chiurca. Lugares increíbles que guardan tesoros naturales y trocitos de historia, lugares eclipsados por otros con más publicidad, pero no con más belleza. Pueblos en donde sus ciudadanos no solo te esperarán con la flor de la cantuta, también podrás sentir su hospitalidad. Pueblos donde sus gentes han recibido la herencia de Collaguas y Cabanas. Enclaves para vivir en la cumbre del mundo a 4.175 metros como en Tisco y hasta llegar a los 2.942 de Tapay encontrarás: Sibayo, Callallí. Tuti, Chivay, Coporaque, Yanque, Lari, Achoma, Maca, Pinchollo, Madrigal, Huambo, Cabanaconde, Ichupampa y Canocota. Estos pueblos son resultado de las llamadas Reducciones con organización del territorio que en su día hizo el virrey de Toledo, que había nacido en el año 1515 en Oropesa y que moriría también en el entonces reino de Toledo y en la ciudad de Escalona. Francisco Pizarro ya había ordenado en su momento que todo el territorio estuviese dividido en tres departamentos: Yanque – Collaguas, Lari – Collaguas y Cabanaconde. Visitas que apunto para cuando mi viaje no tenga fecha de regreso. #Perú #BarrancodeColca #Collaguas #cabanas Por si queréis leer de forma más cómoda, también está ya en nuestro sitio web.









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