Paseos que convierten el detalle en elemento de creación y de juego.
Allí estaba, junto al camino, la vieja estructura de acero, desusada, inservible, oxidada, convertida en una mira. Marcando el objetivo, el pueblo.
Y hoy, esa instantánea, invita a mi fantasía para que transfigure el paisaje en un lienzo de colores.
Jugando con los ocres, borrando los tonos fríos, en una mañana de invierno.

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