Acabó un día más y fui testigo de ese momento en que el sol firmaba una despedida que estaba siendo pura poesía.
Y recordé esa frase de Delibes:
"Vivir era ir muriendo día a día, poquito a poco, inexorablemente."
Y sí, un día menos en nuestro haber, pero un espectáculo más en el que recrearnos.
Disfrutar de la belleza del crepúsculo no necesita añadidos; él mismo es el verdadero protagonista.
Hasta las nubes se apartaron enmarcando ese momento mágico.
